Actualizado 05/07/2015 19:13 CET

De los gaztetxes como "fumaderos", al hachís de Txeroki o la relación con las FARC, el doble rasero de ETA con la droga

Un 'talde' de Ondarroa contaba con básculas para pesar la droga y otro terrorista tenía marihuana en proceso de secado para su comercialización

MADRID, 4 Sep. (EUROPA PRESS) -

Las declaraciones del dirigente de Podemos, Juan Carlos Monedero, acerca de las razones por las que ETA decía asesinar a personas a las que vinculaba con el tráfico de drogas obviaron que en la trayectoria de la banda terrorista son varios los militantes etarras que han consumido estupefacientes a pesar de que la organización criminal asesinó a numerosas personas o atentó contra establecimientos hosteleros con el pretexto de que "corrompían" a la juventud vasca.

El doble rasero de ETA con la droga afectaba incluso a sus máximos dirigentes como el que fuera jefe de 'comandos' durante años, Garikoitz Aspiazu Rubina, alias 'Txeroki'. El día de su detención, el 17 de noviembre de 2008 en Francia, se le incautaron cerca de 100 gramos de hachís en el piso en el que se escondía, según informaron a Europa Press fuentes de la lucha antiterrorista.

El entonces ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, se refirió al respecto indicando que los presuntos miembros de ETA muestran una "moral poco clara" de la banda porque "mientras persiguen narcotraficantes, parece que ellos se fuman unos cuantos porros".

Rubalcaba ya recordó entonces que ETA ha combatido históricamente "con saña" a organizaciones de narcotraficantes "con argumentos sobre la pureza de la juventud vasca" y ahora, agregó, "parece que en esto tampoco tienen una moral muy clara". "Aunque mejor habría que hablar de amoralidad", remachó.

Incluso en un documento interno incautado en 2008 a la organización juvenil abertzale Segi --ilegalizada por actuar como cantera de ETA-- se admitía que los 'gaztetxes', sus lugares habituales de reunión, se habían convertido en "fumaderos de porros" y que los jóvenes 'abertzales' "sólo quieren fiesta".

"NUESTRA JUVENTUD HA SUCUMBIDO"

"Hay sectores de nuestro pueblo, especialmente de nuestra juventud que han sucumbido al cebo colocado, encontrándonos en estos momentos con que en zonas de Euskadi reconocidas principalmente por su combatividad y radicalización de lucha se dan cada vez más casos de jóvenes entregados al trapicheo y consumo de drogas duras, y cuyo final, desgraciadamente, no puede ser otro que la muerte por sobredosis, o la conversión en confidentes", decía ETA en un comunicado de 1980.

En ese mismo texto ya advertía de que sus acciones se "dirigirán tanto a realizar ataques de advertencia sobre establecimientos y centros de distribución y consumo de tales productos como a realizar ataques de eliminación física sobre miembros significativos de este alienante y corrompido mundillo de la droga". Y tras aquella amenaza, fueron asesinadas decenas de personas que en muchos casos no pasaban del trapicheo callejero, según las fuentes consultadas.

Esta postura choca con las presuntas relaciones entre ETA y la narcoguerrilla terrorista de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que investiga desde 2008 la Audiencia Nacional. Las pesquisas se centran en las ayudas mutuas prestadas entre ambas organizaciones criminales, entrenamientos conjuntos o incluso los planes de las FARC para actuar en territorio español.

MARIHUANA JUNTO AL ARMA

A menor escala, el hallazgo de cantidades de droga a militantes etarras detenidos dejó de ser una novedad para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Cuando en febrero de 2010 Ibai Beobide Arza fue detenido a lomos de su bicicleta en Villabona (Guipúzcoa), las autoridades descubrieron que portaba una pequeña cantidad de marihuana, que le fue encontrada en su mochila junto al arma, planos del País Vasco y Navarra, 3.000 euros y un lápiz de memoria USB, según los datos recogidos por Europa Press.

Beobide se encontraba en España para cumplir el encargo de conformar y actuar como dinamizador de una red de colaboradores de la banda en Guipúzcoa, según fuentes de la lucha antiterrorista.

Más sofisticado era Ibon Iparraguirre Burgoa, líder de un 'talde' establecido en la localidad de Ondarroa (Vizcaya) a quien además de armas y material para la fabricación de artefactos explosivos, los agentes de la Ertzaintza incautaron dos bolsas de marihuana, 41 bolsas con sustancia presumiblemente estupefaciente, que deberán ser remitidas para su análisis y hasta cuatro básculas para el pesaje de la droga así como 1.750 euros en billetes de 50.

Incluso el último etarra entregado ayer jueves de forma temporal por Francia para ser juzgado en España, el ex responsable del suministro de armas de la banda, Aitzol Etxaburu, también relacionado con la droga.

En relación con un atentado cometido por ETA en un polígono industrial de Ávila en 2005, las fuerzas de seguridad registraron en diciembre de ese año tres inmuebles en la localidad vizcaína de Ondarroa presuntamente relacionados a Extaburu. En uno de ellos, los agentes se encontraron con una gran cantidad de marihuana, ya cortada de la planta y en proceso de secado para su posterior comercialización.