VALENCIA, 21 Feb. (EUROPA PRESS) -
El Gobierno central ha cifrado en 44 el número total de agresiones graves o muy graves registradas en cuatro años, desde 2004 a 2008, entre internos que se encontraban ingresados en cárceles de la Comunitat Valenciana, según consta en una respuesta parlamentaria a la diputada popular Carmen Navarro, consultada por Europa Press.
En concreto, la diputada preguntaba sobre la evolución del número de internos que han sido agredidos en los centros penitenciarios dependientes de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias en la VIII Legislatura. Al respecto, el Ejecutivo contabilizó 441 agresiones graves o muy graves en este periodo --marzo de 2004 al mismo mes de 2008-- en las prisiones de toda España, de las que 44 tuvieron lugar en el ámbito valenciano. En concreto, 19 en las cárceles de la provincia de Alicante; 15 en Castellón y otras 10 en Valencia.
Las mayoría de las lesiones registradas en los centros valencianos fueron calificadas de graves, a excepción de tres, en los años 2007-2008, en Valencia. El año en el que más agresiones se produjeron fue en 2006, la mayoría en Alicante (9), seguido por Castellón (5) y por Valencia (1).
Por su parte, en cuanto a agresiones a funcionarios contabilizadas en el mismo periodo, el Ejecutivo contabiliza siete en las cárceles de la Comunitat, la mayoría en Valencia (4), seguida por Alicante (3). En Castellón no se registró ningún incidente, según otra respuesta parlamentaria a la misma diputada.
En esta ocasión, tres de las siete agresiones fueron consideradas como muy graves, mientras que el resto fueron graves. En general, a nivel nacional, tan sólo tuvo lugar, según los mismos datos, una agresión muy grave --a parte de las tres de Valencia-- en Daroca.
En este punto cabe recordar, como incidente registrado dentro del periodo contemplado por el Gobierno, el secuestro de tres funcionarios que tuvo lugar en la noche del 27 de noviembre de 2007 en la cárcel valencia de Picassent por parte de un grupo de cuatro internos.
Los cuatro internos, ingresados en cárcel por delitos comunes como robo con violencia aunque con la consideración de muy conflictivos, portaban objetos punzantes. El último de los funcionarios, de 45 años, permaneció durante más de doce horas retenido. Los presos reivindicaban mejoras básicas como poder llamar por teléfono a sus familiares o que les suministren pastillas para dormir.