Guateque.- El juez Torres archivó en noviembre la pieza separada de mafias búlgaras ante la ausencia de pruebas

Actualizado 14/01/2009 18:08:18 CET

MADRID, 14 Ene. (EUROPA PRESS) -

La investigación del 'caso Guateque' por la trama de corrupción municipal destapó a principios de 2008 la existencia de una banda organizada de búlgaros, con presencia de ciudadanos rumanos, en el entorno de la noche madrileña. La pista se abrió tras una conversación que interceptó la Guardia Civil a Acisclo Fernández, el hijo del ex jefe de Evaluación Ambiental del Ayuntamiento de Madrid Joaquín Fernández de Castro, imputado en la causa matriz, y dueño de Dink, una de las discotecas sospechosas de saltarse la ley.

Tras el hallazgo, el juez Torres acordó abrir una pieza separada, decretando el secreto de las actuaciones. Las partes personadas en el 'caso Guateque' desconocían que el magistrado investigara al margen del procedimiento a un grupo de personas que se relacionaba con mafias búlgaras que controlaban la seguridad de las discotecas de la capital. El pasado noviembre, el magistrado archivó la causa ante la ausencia de pruebas, según informaron a Europa Press fuentes próximas a la investigación.

En una de las conversaciones, Acisclo Fernández comentaba con su interlocutor que necesitaba un intermediario para introducir un móvil en la prisión de Alcalá Meco para su padre. En la charla, aparecía el nombre de Lauro, procesado por la Audiencia Nacional en relación a un delito de tráfico de drogas. En ese procedimiento, estaba también procesado Catalin Stefan, 'Cata' el portero de la discoteca 'Heaven' asesinado a tiros en la madrugada del lunes. 'Cata' contaba con un sinfín de antecedentes policiales, entre ellos el secuestro de un narcotraficante en Gandía.

Según las mismas fuentes, el abogado de Lauro, Roberto Rodríguez Casas, proporcionó al hijo de Fernández de Castro una cuenta bancaria para ingresar el dinero del móvil. Tras ello, el letrado contactó con un cliente que introdujo el teléfono en el penitenciario, eludiendo los controles de la prisión.

En otra de las escuchas, Acisclo hablaba de una paliza que le había propinado un sicario contratado por Lauro debido a una deuda contraído con él, posiblemente relacionada con un asunto de drogas, según las mismas fuentes.

BODA REVELADORA

En las conversaciones pinchadas a Acisclo aparecían multitud de nombres que constituían un verdadero "jeroglífico" que se desenmarañó en la vigilancia realizada por la Guardia Civil el pasado abril durante la boda de uno de los supuestos jefes de las mafias búlgaras, de nombre Ivo. Al enlace asistieron la mayoría de las personas citadas en las escuchas. Además, contó con la asistencia del juez Carlos Nogales, a quien se le investigó por su supuesta relación con la trama de corrupción policial de Coslada.

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) le suspendió de sus funciones por la comisión de un delito de coacciones contra la ex pareja de Adrián Jaramago, un agente local de Coslada que pertenecía al denominado 'Bloque', y que se encuentra ya en libertad provisional. Finalmente, se sobreseyó la causa al no encontrar indicios probatorios contra Nogales. El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) acordó levantarle la suspensión.

Se da la circunstancia de que el ex jefe de la Policía Local de Coslada, Ginés Jiménez, que permanece en prisión preventiva, era un asiduo de las discotecas investigadas por el juez Torres. Según los investigadores, Ginés colaboraba estrechamente con los locales para abastecerlos de porteros, cuyas actividades eran vistas "con buenos ojos" por determinados agentes municipales de la capital.