MADRID, 30 (EUROPA PRESS)
Manuel Morocho, inspector de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional e investigador principal del 'caso Gürtel', ha apuntado este jueves en el juicio sobre la 'Operación Kitchen' a la existencia de una "estrategia" para "desmantelar" la unidad que investigó los conocidos como 'Papeles de Bárcenas', donde se incluían las pesquisas sobre la contabilidad B del PP, afirmando que no se pudieron entregar al juez determinados informes relativos al caso porque no había "capacidad" para ello.
Así lo ha manifestado en el segundo día de su declaración como testigo en el juicio de la Audiencia Nacional (AN) sobre el presunto espionaje orquestado en 2013 por el Ministerio del Interior del Gobierno de Mariano Rajoy para robar información al extesorero del PP Luis Bárcenas sobre dirigentes del partido, en los tiempos en los que se investigaba policial y judicialmente la existencia de una contabilidad opaca en la formación política.
En la primera parte de su interrogatorio como testigo, que tuvo lugar este miércoles, Morocho detalló la existencia de una "operación policial sin autorización judicial" sobre Luis Bárcenas y su entorno y ratificó haber sufrido presiones para no incluir el nombre del expresidente del Gobierno Mariano Rajoy en un informe sobre los 'Papeles de Bárcenas'.
Este jueves, el inspector ha aseverado que "se desmanteló el grupo" encargado de las pesquisas. "Fue una estrategia buscada", ha afirmado ante el tribunal, incidiendo en que algunos agentes de la unidad recibieron ofertas de puestos de trabajo "mejores", con mejor remuneración y más "singularizados", y que, en consecuencia, no pudo retener "a nadie".
Así, ha explicado que el grupo investigador contaba con 11 policías en 2013. Ese mismo año se fueron tres agentes, entre ellos "un inspector que tenía un peso importante en los informes", mientras que en 2014 se marchó del grupo "un subinspector" con un papel relevante en las pesquisas. Un año más tarde "se fueron cinco personas", ha relatado.
Es por ello que, según su relato, hubo determinados informes de la pieza judicial de los 'Papeles de Bárcenas' que "no se hicieron". "No había capacidad investigativa para hacerlos", ha resumido.
"CAMBIOS, MODIFICACIONES Y ALTERACIONES" EN LOS INFORMES
Morocho ha relatado que en el grupo de investigación se instaló un clima de "autocensura" a la hora de redactar los informes relativos al caso. Así, "evitaban", "mitigaban" y buscaban "elementos periféricos para explicar cuestiones" porque sabían "que eso iba ser un objeto de problemas", ha indicado.
"Hubo que hacer cambios, modificaciones, alteraciones" y "desagregar del cuerpo del informe elementos sustanciales y ponerlo en los anexos porque no querían que figuraran", ha declarado el investigador.
En los documentos que presentaron ante el juez "se expuso una metodología de trabajo que no correspondía a lo que desde el grupo se había realizado", ha lamentado.
"Tuve que buscar una estrategia para que el juez tuviera conocimiento sin que figuraran expuestos con la metodología que veníamos utilizando desde que se empezó la investigación", ha indicado.
EL NÚCLEO DE LA INVESTIGACIÓN DE GÜRTEL ERA EL PATRIMONIO DE BÁRCENAS
Por otro lado, Morocho ha asegurado que algunos de sus superiores le propusieron hacer seguimientos a Rosalía Iglesias, la mujer de Luis Bárcenas, después de que el extesorero entrara en la prisión de Soto del Real (Madrid), pero ha negado que tuviera que ver con intentar localizar las fuentes patrimoniales y testaferros de Bárcenas, ya que "eso ya se estaba haciendo".
La búsqueda del dinero y los testaferros del extesorero ha sido uno de los principales argumentos esgrimidos por las defensas de los acusados para defender la legalidad de 'Kitchen', una versión que también fue respaldada por el expresidente Rajoy en su declaración como testigo en el juicio.
Morocho ha explicado que "el núcleo de la investigación" de Gürtel "era todo el patrimonio del señor Bárcenas", y que en el curso de los trabajos apareció el nombre de Rosalía Iglesias. Según el inspector, el extesorero "tomaba las decisiones" y su esposa "únicamente ponía la firma, sin saber muchas veces lo que hacía".
Además, Morocho ha manifestado que "hay indicios" de que su despacho y su vehículo fueron monitorizados. "Yo tuve seguimientos y vigilancias. A mí se me ha investigado", ha declarado. Acto seguido, ha enseñado a la Sala la matrícula de un vehículo policial, que habría hallado en su espacio de trabajo.
JAVIER IGLESIAS: "NUNCA HE SIDO ABOGADO DEL PP"
Tras Morocho ha declarado Javier Iglesias, quien fuera abogado del extesorero del PP Álvaro Lapuerta, que ha negado haberle pedido a Bárcenas que modificara los papeles sobre la contabilidad B del partido, así como haber sido abogado del PP.
Lo ha hecho después de que el pasado miércoles se abstuviera a testificar alegando la necesidad de preservar el secreto profesional. Finalmente, el tribunal presidido por Teresa Palacios ha decidido que era procedente volver a llamarle.
"Yo no he sido nunca abogado del PP, nunca me ha pagado y nunca he recibido un mandato en ningún sentido del Partido Popular", ha declarado Iglesias.
El letrado ha aseverado que se reunió con Bárcenas "no menos de 25 o 30 veces" y que este "tenía mucha psicosis de que le perseguían".
Asimismo, a preguntas de las defensas, ha respondido que es "absolutamente falso" que le hubiera pedido al extesorero elaborar nuevos papeles escritos con la mano izquierda, así como que le hubiera dicho que se callara porque si no caería su mujer.
Iglesias ha asegurado que un letrado del PP le reveló que Bárcenas le envió unos mensajes a Mariano Rajoy "un poco durillos".
El abogado ha explicado que fue a ver a Bárcenas a prisión "por encargo de Alfonso García Pozuelo y de Álvaro Lapuerta", que eran sus clientes, porque tenían "la sospecha" de que "el señor Bárcenas modificaría su trayectoria procesal".
Durante esta testifical se ha vivido un momento de tensión entre el letrado y la defensa de la familia Bárcenas, que ha acusado al testigo de llevar diciendo "desde hace dos días que si le interrogaba iba a decir barbaridades" sobre su cliente, y que se lo había repetido "en el pasillo".