CASTELLÓN 9 Feb. (EUROPA PRESS) -
La sección segunda de la Audiencia Provincial de Castellón comenzó hoy el juicio contra un individuo, J.T.B, acusado de agredir sexualmente en marzo de 2005 al hijo de la pareja sentimental de su hermana, que tenía entonces ocho años, en una localidad de la provincia de Castellón. El tribunal decidió que la vista se celebrara a puerta cerrada a petición del fiscal, con el fin de proteger los derechos del menor y su familia, teniendo en cuenta la naturaleza de los hechos objeto de enjuiciamiento.
En las conclusiones provisionales, el fiscal solicita 13 años y medio de prisión para el procesado por un delito de agresión sexual, así como la prohibición de residir o acudir al lugar donde se cometió el delito; de aproximarse al menor a menos de 300 metros de donde se encuentre; de acercarse al domicilio donde resida y comunicarse con él por cualquier medio.
Además, solicita una multa de 240 euros por una falta de amenazas, mientras que pide una indemnización para la madre del menor de 18.000 euros. La defensa, por su parte, alega un retraso mental severo del procesado, por lo que pide que se contemple una eximente completa y una medida de internamiento o, de forma alternativa, una eximente incompleta, por lo que reclama tres años y medio de prisión.
En el escrito provisional del fiscal se indica que el acusado, que pasaba temporadas en el domicilio que su hermana compartía con su compañera sentimental, el hijo de ésta y una hija menor de la primera, el 12 de marzo de 2005 se fue a dormir la siesta en la otra cama del dormitorio donde se encontraba el menor.
Allí, según el fiscal, el acusado, "con propósito de satisfacer sus lúbricos deseos", tapó la cara al niño con una almohada y le penetró analmente con la amenaza de que no dijera nada o "le pegaría".
No obstante, el menor pudo emitir un grito que fue escuchado por su madre desde el exterior de la habitación. La mujer, al entrar, sorprendió al acusado en esa situación por lo que le agarró del pelo, le tiró al suelo y le golpeó.
El procesado abandonó la vivienda tras amenazar a la madre de la víctima diciéndole que le iba a matar y le iba a cortar el cuello, según el fiscal. Al día siguiente, se reunió toda la familia en el domicilio y preguntaron por qué había hecho eso al niño. En un principio él lo negó aunque posteriormente, de acuerdo con el relato del ministerio público, confesó que no le gustaban las mujeres porque "le podían pegar el sida", y sí los niños.
Tras estos sucesos, el acusado se presentó reiteradas veces en el domicilio del menor, hasta que el 19 de marzo se volvió a presentar, por lo que se avisó a la Guardia Civil para denunciar los hechos.
El menor, en el momento de la exploración que se le realizó ese mismo día en un hospital, no presentaba signos de agresión, aunque sí una dilatación anal mayor de la que correspondía para su edad, según los informes de los médicos forenses. Este hecho, para el fiscal, no se puede justificar por una patología médica ni por las características del menor por lo que la única posibilidad que cabría es que fuera consecuencia de una experiencia traumática como la vivida.
Asimismo, el fiscal señala que en el informe médico forense practicado al procesado se indica que padece un retraso intelectual, al menos en grado moderado, y existe la sospecha de que padezca un síndrome epiléptico, aunque es perfectamente capaz de diferenciar entre lo bueno y lo malo y, por lo tanto, capaz de conocer el alcance de los actos que realiza.