Juzgan a tres acusados de financiar el yihadismo por enviar dinero a un hermano que era miembro del Daesh

Publicado 01/10/2019 7:17:30CET

MADRID, 1 Oct. (EUROPA PRESS) -

La Sección Segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional juzga a partir de este martes a tres personas que se enfrentan a siete años de prisión cada uno de ellos por el presunto delito de financiación de terrorismo al enviar dinero a un hermano que se fue a Siria para enrolarse en el DAESH.

Según explica el escrito de la Fiscalía, los hermanos Mohamed, Abdelhak y Omar Jelaly, residentes en Cataluña, ayudaron a un cuarto hermano, Bachi Jelaly, que se había desplazado a Siria para integrarse en el DAESH, mandándole el dinero que tenía ahorrado y "eludiendo los controles legales".

Según detalla el fiscal, Bachi Jelaly habría obtenido ese dinero con la venta de sus propiedades, el finiquito de su trabajo y la prestación por desempleo que iba recibiendo en España.

TRES HERMANOS ENVIANDO 'EL PARO' A OTRO

El escrito de acusación sostiene que bajo la "dirección y supervisión" de Mohamed, el emigrado a Siria otorgó a Abdelhak poderes para manejar su cuenta bancaria y así, iba retirando el dinero que le llegaba de la Seguridad Social.

Después, Omar, "en ejecución del plan criminal trazado por todos los hermanos", fue "el encargado de hacer llegar materialmente dicho dinero a manos de la organización terrorista DAESH y para que Bachir pudiera seguir combatiendo en Siria".

Realizó al menos tres envíos del dinero que Abdelhak había sacado de las cuentas, pero cuando en agosto de 2015 intentó enviar 1.000 euros desde un establecimiento de Girona a un tal Mohamed Alwakie en Turquía, saltaron las alarmas.

AVISO AL SEPBLAC

La remesadora paró la transferencia y avisó al SEPBLAC porque ese individuo está fichado por Europol como sospechoso de la red de financiación de terrorismo yihadista y le persiguen tanto la justicia francesa como la estadounidense.

Los tres hermanos fueron detenidos en 2016 y 2017 y se encuentran en libertad con cautelares esperando el juicio, mientras que contra el emigrado a Siria y su esposa, que le acompañó, pesa una orden internacional de detención por integración en organización terrorista.

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