BARCELONA, 20 Jul. (EUROPA PRESS) -
El presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, apuntó hoy que después de haber aprobado el Estatut d'Autonomia de Catalunya "y cuando se consiga, que será pronto, la paz en Euskadi", el Estado español "cierra un siglo, el siglo XX", y "sólo le quedará un tema, Europa", donde "España puede jugar un papel mucho más importante que hace 20 años".
Durante la clausura en el Museu d'Història de Barcelona, junto al ex presidente de la República de Portugal Mario Soares, de la exposición 'España y Portugal. Veinte años de integración en Europa', Maragall se mostró convencido de que "Europa liderará" este nuevo siglo XXI gracias a su experiencia en la gestionar la "pluralidad".
"Personalmente, en el futuro, me gustaría contribuir modestamente a este liderazgo europeo", apostilló Maragall, desvelando de nuevo hacia donde se encaminarán sus pasos políticos cuando abandone la presidencia de la Generalitat.
Maragall se autoincluyó en la "parte media" de una "generación" de políticos del "siglo XX", entre los que citó a Felipe González, Narcís Serra, Javier Solana y al mismo Mario Soares, como "decano" del grupo, al que atribuyó a esta generación el haber "dibujado la paz europea" en este "final de siglo".
"Se ha conseguido una Europa pacífica y un modelo distinto de gobernación que posiblemente es el modelo de futuro", porque "aunque no tiene un idioma único ni una cultura política única", su "pluralidad la hace también más apta para entender el mundo del siglo XXI y, por tanto, Europa liderará" este mundo, concluyó.
En este contexto, destacó que Cataluña "siempre ha mirado al norte, hacia Europa", desde principios del siglo pasado, y está creciendo económicamente "a la media española, que es tres veces el promedio europeo", por lo que --apuntó-- "ha de jugar un papel" en la Unión Europea (UE) dentro de su Eurorregión.
Para Maragall, este crecimiento a ritmo superior que la UE ofrecerá a España la oportunidad de jugar un papel más importante en el contexto comunitario. Portugal "está haciendo también los deberes" para "engancharse al carro del crecimiento europeo" al "revisar unos sistemas económicos y sociales que perviven todavía de una situación del siglo XX e incluso del siglo XIX".
SOARES DESTACA LA "NECESIDAD" DE EUROPA EN EL MUNDO.
Por su parte, el ex presidente portugués Mario Soares, que aclamó a Maragall como "una de las grandes figuras políticas del socialismo europeo", opinó también el proyecto europeo "es necesario en el mundo y especialmente en Occidente, para frenar el camino hacia la decadencia que aparece en su horizonte como un riesgo serio".
Entre los elementos que configuran este riesgo, Soares señaló "los grandes errores cometidos en Oriente Medio, especialmente en la Guerra de Irak y el agravamiento exponencial del conflicto israelo-palestino, pero también en Afganistán, en el Líbano, en Irán y ciertos países asiáticos, Iberoamérica y las potencias emergentes".
Unos "errores" a los que añadió la "crisis energética sin precedentes" actual, que, en opinión de Soares, "está colocando la economía globalizada y sin reglas, impuesta por el neoliberalismo, al borde de un ataque de nervios o de una explosión sin precedentes".
Por ello, defendió la necesidad del "proyecto político de paz, solidaridad, convivencia cívica y respeto al derecho a la diferencia" que, a su entender, representa Europa, y reclamó a la UE que "profundice en su integración" interna y se erija en "ejemplo en la defensa del medio ambiente" con el protocolo de Kyoto y "demuestre que la competitividad económica es compatible con la justicia social".
Europa "ha de contribuir con su peso político y su autoridad moral al reforzamiento y prestigio de las Naciones Unidas, que son un factor insustituible de la paz", afirmó Soares, y consideró que la Península Ibérica, que "ha recibido mucho de Europa" en estos 20 años "pero que también ha hecho una gran contribución", está "en condiciones de tener un peso mucho más grande en este siglo tan agitado e inseguro".
No obstante, Soares se refirió también al "'impasse' político institucional" en el que se encuentra inmersa la Unión Europea tras el fracaso de su proceso constitucional, una situación que, para Soares, "permanecerá probablemente hasta la presidencia alemana en espera de las elecciones francesas, sin siquiera tener la osadía de avanzar en algunas 'cooperaciones reforzadas' previstas para que los estados que no quieren progresar en la integración no impidan que los que sí quieren lo hagan".
Soares criticó que "no todos los miembros de la UE afronten el proyecto europeo de la misma manera" y alertó del "riesgo de una parálisis prolongada" que "va restando eficacia al proyecto político europeo y conduce a retrocesos serios en la integración, que no pueden ni han de ser menospreciados".