Actualizado 12/06/2008 16:50 CET

Otra técnico desmiente a sus superiores y dice que el informe del bórico era oficial y que lo firmaron como peritos

Denuncia que "tras el 11-M pasaban cosas muy raras en el laboratorio" y que eran "intimidados" por su jefe

MADRID, 12 Jun. (EUROPA PRESS) -

La técnico del laboratorio químico de la Policía Científica Isabel López, una de las tres personas que redactó el informe en el que se relacionaban los atentados del 11-M con ETA a partir de una muestra de ácido bórico, declaró hoy ante la Sección 15 de la Audiencia Provincial de Madrid que aquel documento, que luego fue rectificado por sus superiores para eliminar las alusiones a la banda terrorista, "no era un borrador" sino que tenía carácter oficial y que lo firmaron en calidad de peritos.

De este modo, durante la tercera sesión del juicio en la que se investiga a cuatro mandos policiales por la presunta manipulación de ese informe para eliminar de él las alusiones a ETA, Isabel López desmintió las palabras de sus superiores, quienes defienden que el citado informe no era oficial. Concretamente, en la primera sesión del juicio, el superior directo de López y Manrique, el responsable del laboratorio químico, Francisco Ramírez, definió a sus subordinados como meros "analistas" y no como peritos. "Peritos son cuando los designa un juez", explicó el mando policial quien añadió que su informe no era tal sino un borrador sin carácter oficial.

"Nunca se han escrito borradores, nunca han existido, tan sólo cuando yo entré en el 79 que había que hacerlos a mano y luego la secretaria los pasaba", replicó hoy Isabel López, quien insistió en que en el laboratorio hacían los informes como peritos. "Es un informe perfectamente razonado, el informe era oficial", continuó la mujer, quien visiblemente nerviosa durante toda su declaración, enfatizó en que ella es perito "desde el año 1979". "Si no les gustaba tendrían que haber hecho otro con otro número", sentenció.

López colaboró con el también técnico Pedro Manrique en la elaboración del informe bajo las indicaciones de un tercer compañero Jorge Escribano. Según relató, los tres solían trabajar juntos "desde el año 1987". En ese sentido, admitió que fue Escribano quien decidió introducir los antecedentes en los que se comparaba la muestra de ácido bórico analizada -hallada en el domicilio de Hassan Haski, procesado por el 11-M-- con otras dos muestras de la misma sustancia halladas años atrás en un piso franco de ETA en Salamanca.

"Aquellos antecedentes eran ciertos y se habían producido", insistió la mujer, quien añadió que, desde que conoce a Escribano, "en casos de terrorismo y de delincuencia común siempre ha metido antecendentes, sin que nadie le dijese que los quitase". En este caso, justificó la inclusión de esos antecedentes alegando su "excepcionalidad" y destacando la multitud de información que poseía Escribano en sus bsases de datos.

"TENIAMOS MOTIVOS PARA DESCONFIAR DE NUESTROS SUPERIORES".

López basó buena parte de su declaración ante el tribunal, presidido por el magistrado Jorge Alberto Barrerio, en denunciar las "represalias múltiples" recibidas por sus superiores y algunos compañeros tras este conflicto. "Después del 11-M pasaban cosas muy extrañas en el laboratorio", indicó la mujer, quien añadió que, "cuando ocurrieron estos hechos, a Escribano se le amenazó con que no volvería a hacer más informes por casos de terrorismo y esas amenazas se han cumplido".

"Teníamos motivos para desconfiar de nuestros superiores, cuando no hacemos lo que él quiere, nuestro jefe directo (Ramírez) lo que pretende es imntimidar, nos quitaban las mesas, ridiculizaban, escribían en nuestro ordenador cosas como 'Aristóteles y el ácido bórico' para mofarse y luego nos mandaron una felicitación de Navidad con unas frases del propio Aristóteles", recordó la mujer.

Preguntada acerca de si es habitual que en el laboratorio científico se reasigne la elaboración de un informe a una persona después de que fuese anteriormente encargada a otra, contestó que "hasta este caso, las reasignaciones se producían cuando hay algún error o cuando una persona no es especialista en el tema y siempre antes de practicarse las analíticas, pero nunca por diferencias de criterio entre el perito y su superior".

Ya en su relato de los hechos, recordó como, días después de hacer el informe, su compañero Escribano fue llamado por Ramírez a su despacho, donde "le ordenó por orden de la superioridad quitar todas las observaciones relativas a ETA". "Después de que mi compañero se negase, Ramírez iba por los pasillos preguntando a ver quién quería firmar un nuevo informe con él, pero ningún perito quiso", dijo. Ramírez en la primera sesión del juicio ya admitió que, tras la negativa de sus subordinados a eliminar las alusiones a ETA, él mismo asumió la redacción del nuevo informe con las rectificaciones propuestas por su superior, el secretario general Luis Mélida.

López matizó que, cuando se refiere a una orden de la superioridad, entiende "de la secretaría general, de la comisaría general y de ahí para arriba"."Con toda la que se ha montado, si lo llegamos a saber hubiesemos hecho las cosas de otra manera", conlcuyó López después de reconocer que ayer mantuvo una conversación su compañero Escribano --quien también declaró ayer ante el tribunal-- para informarse de qué había declarado. "Vivimos en la misma calle y me contó lo que había ocurrido durante el juicio", admitió.

También hoy declaró el tercer encargado de realizar el informe inicial Pedro Manrique, quien explicó su negativa a firmar el nuevo informe con las rectificaciones ya que, según dijo, "era un tema de Escribano". "Que yo recuerde, esta era la primera vez que un jefe nos pedía que quitásemos unas observaciones de un informe", añadió.

Manrique, quien aseguró en varias ocasiones no recordar bien los hechos, admitió que firmó el informe sin contrastaer de manera directa los datos de los que disponía Escribano para relacionar 11-M y ETA, pero se justificó diciendo que no le hacía falta ya que trabajaba habitualemnte con él y porque los documentos sobre el 11-M los solían firmar entre tres personas. También reconoció que, cuando se reasigna un informe a otro compañero, en muchas cosas ocasiones se limitan a "tachar el nombre del anterior con Typex, sin cambiar el número de idetificación del documento".

RELACIÓN 11-M y ETA, "UNA CASUALIDAD".

La sesión continuó con las declaraciones de otros tres técnicos del laboratorio científico. Uno de ellos, Javier Herrera, fue el encargado de hacer el informe sobre el ácido bórico hallado en 2001 en un piso franco de ETA. "Al conocer que Escribano elaboraba un nuevo análisis de esta misma sustancia se lo recordé", dijo Herra, quien, no obstante, consideró que se trataba de una "casualidad" y manifestó que él "nunca" lo habría introducido en un informe. Como alternativa apuntó a elaborar "una nota informativa" con los hechos, pero manifestó que "un informe debe contener certezas y no posibilidades.

Por esta causa se sientan en el banquillo el comisario general de la Policía Científica, Miguel Ángel Santano, el jefe de la Unidad de Análisis, José Andradas, el secretario general, Pedro Luis Mélida y el jefe del Laboratorio Toxicológico. Santano se enfrenta a seis años de cárcel por un delito de encubrimiento que podrían ser nueve ya que la acusación popular, que ejercen la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) y el sindicato Manos Limpias piden para él otros tres años en grado subsidiario por otro delito de encubrimiento.

También por el delito de falsedad documental estas asociaciones piden también seis años de cárcel tanto para Mélida como para el jefe del Laboratorio Toxicológico, Francisco Ramírez, y el jefe de la Unidad de Análisis, José Andradas. El juicio está previsto que quede visto para sentencia la semana que viene.