Piden seis años para el único acusado por un tiroteo mortal entre clanes gitanos rivales de Albox

Actualizado 08/06/2007 16:38:19 CET

ALMERÍA, 8 Jun. (EUROPA PRESS) -

El fiscal pidió hoy seis años de prisión para Juan José R.M. como único imputado por un tiroteo mortal entre clanes gitanos rivales ocurrido en febrero de 2003 en Albox (Almería) y a quien se acusa de homicidio en grado de tentativa contra otro vecino del municipio que, sin tener implicación en los hechos, recibió un disparo en la espalda que le postró en una silla de ruedas.

Durante la última jornada del juicio, que quedó visto para sentencia en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial, el Ministerio Público elevó a definitivo el escrito de calificación contra el integrante de los conocidos como 'Los Pertolos' y pidió, además, una indemnización para la víctima, Antonio M.C., de 120.000 euros, una cifra que la acusación particular subió hasta los 600.000 euros aunque también solicitó seis años de cárcel para el imputado.

Los hechos se remontan a las 08.30 horas de la mañana del 6 de febrero de 2006. Según consta en la calificación de la Fiscalía a la que tuvo acceso Europa Press, Juan José R.M. salió de su domicilio en la calle Alfarerías del Barrio Alto de Albox acompañado de algunos para dirigirse a comprar mercancía para venta ambulante en Guadix (Granada) cuando comenzaron a recibir disparos que alcanzaron a dos integrantes del clan y causaron la muerte a un tercero, el tío del acusado.

Cuando cesaron los disparos --algo que desmiente la defensa que sostiene que el tiroteo no paró--, Juan José R.M. y su hermano, quienes pudieron guarecerse detrás de la furgoneta familiar, entraron de nuevo en el domicilio, cogieron dos armas utilizadas para la modalidad de tiro olímpico y salieron de nuevo a la calle en busca de los autores de los disparos.

Fue entonces, según continúa el fiscal, cuando el único imputado decidió tirar contra un vehículo que pasaba en ese momento por la puerta de su casa, "pensando éste que en su interior podría estar el autor o autores del homicidio, a sabiendas de que había transcurrido bastante tiempo y con la intención de producir la muerte del conductor" a quien el Ministerio Público calificó como "una persona ajena al anterior tiroteo".

Como consecuencia de la acción, Antonio M.C. recibió un impacto de bala en la articulación costo clavicular D8 que, tras quedar el proyectil alojado en la misma, le provocó paraplejía y necesidad de permanencia en una silla de ruedas.

El tiroteo, por el que tras cuatro años no hay detenidos aunque la Guardia Civil continúa con la investigación de unos hechos que considera efectuados "por verdaderos profesionales", causó la muerte en el acto del tío del acusado, heridas en cabeza y abdomen de una tía que ha quedado "parapléjica y sin capacidad de habla", y heridas de bala de caracter leve en un brazo a un primo.

Por su parte, la defensa ejercida por el letrado Jaime Sanz de Bremón solicitó la libre absolución de su patrocinado basándose en que no está acreditado que la bala que impactó en la víctima procediese de su arma o de la de alguno de los otro cuatro familiares que dispararon y en el hecho de que se entregarán "días después" todas las pistolas utilizadas.

Alegó, asimismo, retraso mental injertado en un trastorno de personalidad de tipo mixto en el momento de los hechos y que se acentuó debido a la situación de estrés emocional intenso lo que, a juicio de Sanz de Bremón, "disminuyó su capacidad intelectiva y volitiva" tal y como el propio Juan José R.M. esgrimió en su declaración durante el primer día de la vista oral.

Por ambos motivos, pidió la aplicación de la eximente completa de legítima defensa, miedo insuperable y alteración psíquica y la de confesión.