GIJÓN 14 Nov. (EUROPA PRESS) -
Los peritos que analizaron las escuchas telefónicas del caso 'Pípol"', por el que se juzga a 20 acusados por narcotráfico y tenencia de armas y explosivos, entre los que se encuentran José Emilio Suárez Trashorras y Antonio Toro Castro --ambos imputados en el 11-M--, declararon por videoconferencia que las 14 cintas analizadas, un total de 55 horas, no tienen "indicios de alteración física", son "vírgenes o con borrado magnético", y "originales".
Los policías matizaron, no obstante, que se observó algún residuo en alguna de las cintas, debido probablemente a una grabación anterior, de "0,3 segundos", pero no afecta al contenido. "Todas las conversaciones siguen el mismo orden cronológico", aseguraron los peritos.
Durante la vista oral de hoy en la Sección Octava de la Audiencia Provincial testificaron además, también por videoconferencia, los peritos del Instituto Nacional de Toxicología de Madrid, que realizaron en julio de 2006 el contraanálisis de la droga incautada en esta causa en 2001.
A preguntas del letrado Ricardo Álvarez-Buylla, los peritos garantizaron la cadena de custodia de las muestras de droga recibidas por la Agencia del Medicamento, en concreto del Área de Estupefacientes, desde el día que llegó a su laboratorio, pero no del tiempo anterior. Las muestras, según explicaron, llegaron en sobres cerrados y rotuladas para su identificación.
Una de los peritos indicó que es recomendable hacer constar la metodología utilizada para el análisis de cara a la fiabilidad de los resultados, aunque "no es obligatorio", matizó.
Respecto a la diferencia de pureza de una de las muestras analizadas por la Agencia del Medicamento en 2001 en comparación con el contraanálisis realizado por los testigos, la mujer indicó que la variabilidad en el resultado puede deberse a que mezclar sustancias en polvo "cuesta trabajo y no es homogéneo".
También declararon dos psicólogas que realizaron un informe sobre la adicción a las drogas de seis de los acusados. Según las psicólogas, todos ellos tienen una dependencia a los estupefacientes, y en algunos casos también al alcohol. Asimismo, señalaron que varios de ellos recibieron tratamiento de desintoxicación, e incluso alguno estaba rehabilitado.
En concreto, confirmaron que el supuesto proveedor de la droga gallego comenzó a consumir sustancias con 14 años, incrementando las dosis y añadiendo a su adición cada vez más tipos diferentes de drogas.
Por otro lado, el educador de Proyecto Hombre que firmó el informe sobre otro imputado, el acusado D.G.D., señaló que éste último comenzó a tratarse de su adición en 2003. D.G.D. llevaba en aquel momento consumiendo droga desde los 11 años, como corroboraba el informe de la cárcel de Villabona. A pesar de ello, antes de 2003 no pudo confirmar al cien por cien la adicción.
No obstante, a preguntas del fiscal, el testigo reconoció que vio por primera vez al acusado el jueves pasado, y que el informe lo redactó por los documentos que figuraban en el informe del terapeuta.