MADRID 1 Jun. (EUROPA PRESS) -
El PP considera que el envío de un diplomático a París para prestar asistencia a Sonsoles Espinosa, esposa del presidente del Gobierno, en su estancia en la capital francesa por motivos laborales, es un "abuso de poder" que refleja una "concepción patrimonialista" del Estado, por lo que aconseja a José Luis Rodríguez Zapatero que pide "excusas" por lo sucedido y exige al ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, que pida perdón.
Según publica hoy el diario "El País", el consejero político de la embajada española en Argelia fue desplazado en comisión de servicios a París para prestar asistencia a Sonsoles Espinosa en los meses que participó en las representación de una nueva versión de la ópera 'Carmen'.
En declaraciones a Europa Press, el diputado del PP Rafael Hernando explicó que ese traslado supone un "grave caso de abuso de poder" y una "mala utilización de los servicios públicos", pues considera que, en todo caso, la asistencia debió prestarse desde la embajada de París.
Tras calificar de "peregrinas" las explicaciones ofrecidas por el Gobierno, Hernando avisó de que estos hechos dejan "en mal lugar" a la esposa del presidente y al propio Zapatero, y reflejan una "concepción patrimonialista del Estado" que no tiene nada que ver con el Código del Buen Gobierno. "Creen que los funcionarios del estado son una especie de personal al servicio particular de los miembros del Gobierno", comentó.
Por ello, aconsejó al presidente que presente sus "excusas" a los ciudadanos e instó al ministro de Asuntos Exteriores, a quien considera responsable de estos traslados, a pedir "perdón".
Y EN ARGEL, RETRASOS EN LOS VISADOS A ENFERMOS.
Mientras tanto, su compañero de bancada Miguel Angel Barrachina ha registrado en el Congreso una batería de preguntas escritas por este asunto para saber, entre otras cosas, el coste total del traslado del diplomático y qué actos oficiales ha llevado a cabo en París.
Además, pide saber si la pérdida de un diplomático en la embajada española en Argel ha influido en la no tramitación en el país magrebí de los visados que niños enfermos en los campos de refugiados de Argelia precisaban para ser sometidos a una intervención quirúrgica en España.