MADRID, 25 Feb. (EUROPA PRESS) -
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha dejado claro ante el Pleno del Congreso, en su duelo con CiU en el Debate sobre el estado de la Nación, que no va a aceptar ningún tipo de negociación sobre la consulta soberanista, pues ni quiere hacerlo ni puede autorizarla porque la soberanía nacional reside en todo el pueblo español, no sólo en el catalán.
"No soy inmovilista, soy realista", ha zanjado ante el secretario general de CiU, Josep Antoni Duran Lleida, que le ha insistido en la necesidad de dialogar sobre este asunto e incluso le ha ofrecido plantear otras preguntas distintas de las pactadas en cataluña e interpretar que la última palabra no la tendrían los catalanes, sino las Cortes.
"Una consulta independentista no se puede celebrar, ni en Cataluña ni en ningún lugar de España --ha replicado el presidente--. Vulneraría la Constitución, pero no es sólo eso. Es que privaría al pueblo español de su derecho a decidir".
Buena parte del duelo entre el presidente del Gobierno y el portavoz de los nacionalistas catalanes se centró en las relaciones entre Cataluña y el resto del Estado.
CATALUÑA RECIBE INVERSIONES Y LIQUIDEZ
Rajoy ha empezado por asegurar que esta comunidad está "a la cabeza" de la inversión del Estado en infraestructuras y que desde 1996 ha visto como todas sus capitales se conectaban en alta velocidad, se construía una nueva terminal en el aeropuerto del Prat y se potenciaban grandes obras como el corredor mediterráneo. "Comprendo que le parece poco pero creo que hay que ser equitativo, justo y equilibrado a la hora de juzgar a los demás".
Además, ha recordado la ayuda del Estado a la liquidez de Cataluña a través del FLA, que, a diferencia de los "bonos patrióticos", ha sido una "magnífica solución" para esa comunidad y otras que no podían acudir a los mercados.
"Hemos dado respuesta a la sequía de Cataluña y lo hemos hecho encantados, porque pudimos y la ley lo permitía --ha recordado--. Y voy a seguir haciendo las cosas para que Cataluña vaya bien. Los catalanes merecen un gobierno que resuelva bien sus problemas y que no le eche la culpa de sus problemas a los demás".
De esas cuestiones ha dicho estar dispuesto a hablar con Cataluña, para lo cual reitera una oferta de diálogo "sin fecha de caducidad", pero no de la consulta que plantean CiU, Esquerra e Iniciativa per Catalunya.
"No es posible negociar sobre aquello de lo que uno no dispone --ha remarcado--. Una consulta independentista no se puede celebrar ni en Cataluña ni en ningún lugar de España. porque la soberanía es un bien de todos, proindiviso, y ningún Gobierno puede disponer de ello. aunque quisiera. Ni el presidente de la Generalitat, ni esta Cámara ni yo tenemos capacidad porque el auténtico titular es el pueblo español".
A su juicio, la consulta soberanista vulnera la Constitución, "pero no es sólo eso", es que intenta "privar al pueblo español de su derecho a decidir sobre si mismo y sobre su país". "Quienes defienden el derecho a decidir de sólo una parte se la niegan al resto de los españoles. No puedo autorizar ese referéndum porque no puedo privar a los españoles de su capacidad de decidir sobre su país".
Rajoy cree "enormemente injusto" que se le tache de inmovilista por defender esta posición reflejada en la Constitución y avisa de que no se puede confrontar la democracia con la legalidad porque "la democracia es legal o no es democracia", y "no hay democracia sin Constitución ni sin ley". "Yo no soy inmovilista, sino realista", ha replicado.
DIÁLOGO SÍ, ADHESIONES UNILATERALES, NO
A su juicio, no se puede plantear el diálogo como algo unilateral" de "adhesión obligada" y ha puesto dos ejemplos que se ha encontrado con los nacionalistas catalanes: aquella reunión con Artur Mas en septiembre de 2012 en la que, según su versión, se le emplazó a aceptar el pacto fiscal o a "atenerse a las consecuencias", y el hecho de que se haya enterado por la prensa de la fecha y pregunta que los partidos catalanes han puesto al referendum
"Jugar con el destino de los ciudadanos es algo muy serio y yo he querido dialogar, pero lo que se ha puesto es un contrato de adhesión que no puedo aceptar de ninguna manera --ha remarcado--. Si la solución es reconducir esta dolorosa situación, y hacerlo con lealtad y respeto, mi voluntad es máxima. Si la solución pasa por incumplir mi deber como presidente y autorizar el referéndum, no pueden contar conmigo".
Ante la negativa de Rajoy, Duran ha tratado de 'abrir el campo' y flexibilizar la posición. De hecho ha sugerido al presidente hacer una "propuesta alternativa" sobre las preguntas pactadas en el Parlament e incluso le ha brindado la "interpretación" de que en un referéndum consultivo el pueblo catalán no tendría la última palabra, sino que "después" debería refrendarse en las Cortes Generales.
Todo ello porque, a su juicio, Rajoy debe asumir que "es obvio que hay un problema" con Cataluña, que nace de la sentencia del Estatuto catalán corrigiendo el texto refrendado por los ciudadanos, y es imprescindible "buscar soluciones". "A raíz de esa sentencia surge un sentimiento compartido transversalmente y debería reconocer que se equivocaron con el Estatuto, que actuaron porque querían debilitar a un partido", ha añadido.
Rajoy ha concluido insistiendo en que España es un Estado de Derecho, donde "quien gobierna es la ley", y reiterando que los españoles "no han conocido otra condición que la unidad y no conviene quebrarla".
DURAN LAMENTA LA NEGATIVA DE RAJOY
El secretario general de CiU y portavoz de los nacionalistas catalanes en el Congreso, Josep Antoni Duran i Lleida, ha lamentado la negativa expresa del presidente Mariano Rajoy a negociar sobre la consulta soberanista. "Un presidente del Gobierno tiene que tener alternativa", sostiene.
En su duelo con CiU en el Debate sobre el estado de la Nación, el presidente del Gobierno ha dejado claro que no va a aceptar ningún tipo de negociación sobre la consulta soberanista, pues ni quiere hacerlo ni puede autorizarla porque la soberanía nacional reside en todo el pueblo español, no sólo en el catalán.
"No soy inmovilista, sino realista --ha dicho el presidente--. Una consulta independentista no se puede celebrar, ni en Cataluña ni en ningún lugar de España. Vulneraría la Constitución, pero no es sólo eso. Es que privaría al pueblo español de su derecho a decidir".
Frente a esa negativa, Duran quiso 'abrir el campo' ofreciendo posibles salida, hasta el punto de que le ofreció plantear otras preguntas distintas de las pactadas en Cataluña e incluso interpretar que la última palabra no la tendrían los catalanes, sino las Cortes.