Actualizado 10/04/2007 21:11 CET

Rajoy se presenta como alternativa a un Gobierno en la "incómoda" posición de vivir pendiente de lo que diga ETA y el TC

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MADRID, 10 Abr. (EUROPA PRESS) -

El presidente del PP, Mariano Rajoy, se presentó esta noche como la alternativa de centro liberal que quiere sustituir a un Gobierno que "ha dividido innecesariamente" a los españoles y que permanece instalado, tres años después de alcanzar el poder, "en la incómoda posición" de vivir pendiente de lo que pueda decir ETA y de lo que resuelva el Tribunal Constitucional sobre el Estatuto catalán.

Rajoy se pronunció así en el foro del diario de 'La Razón' que bajo el título genérico 'Restablecer la confianza', piensa recoger la opinión de distintas personalidades de la sociedad. Así, comenzó su intervención apuntando que no está satisfecho con lo que ha ocurrido a lo largo de esta legislatura, dado que que agenda política "ha sido mal elegida" y no es la que "convenía" al país.

"Es más, creo que se ha abordado desde el principio eludiendo la que era una responsabilidad capital en quien ganó las elecciones generales el 14 de marzo: liderar la sociedad española y unirla con ilusión y esperanza después de los brutales atentados del 11-M; algo, por cierto, que sí supieron hacer sus gobiernos en los Estados Unidos o en el Reino Unido después del 11-S o el 7-J --afirmó--. En España, sin embargo, creo que se ha buscado deliberadamente evitar un acuerdo en lo esencial con la oposición".

En esta línea, acusó al jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, de no haber sabido respetar los consensos de la transición ni "administrar" su éxito electoral, además de obviar las que, según Rajoy, son las responsabilidades de cualquier jefe de Gobierno de la Europa del siglo XXI. "Afrontamos la etapa final de una legislatura que puede resumirse de la siguiente manera: hemos perdido el tiempo y las energías nacionales durante tres años", apostilló.

"La responsabilidad de que esto sea así descansa en el presidente Rodríguez Zapatero: Han sido las iniciativas y las políticas desarrolladas por él las que nos han conducido a la situación actual en la que nos encontramos. A él le correspondía fijar los objetivos de la agenda nacional después de su victoria electoral el 14 de marzo, y él ha sido quien eligió los objetivos que nos han ocupado principalmente: el debate territorial y la negociación con ETA-Batasuna", enfatizó.

En lo que concierne al debate sobre el modelo de Estado, Rajoy dijo que Zapatero ha llevado a los españoles a cuestionarse su identidad y a poner en duda su historia como nación "de ciudadanos libres e iguales" en derechos y obligaciones. "La reforma del Estatuto catalán ha ocupado casi la mitad de la legislatura y sus resultados son los que todos conocemos", aseveró.

"Las preguntas que cabe hacerse son: ¿Valía la pena? ¿Ha servido para algo? ¿Qué es lo que hemos resuelto? --planteó--. ¿Quién se ha quedado contento y satisfecho? ¿Qué reacción se producirá o qué reacción tendrán algunos a la vista de las declaraciones que hacen con la resolución del Tribunal Constitucional?".

NEGOCIACIÓN CON ETA-BATASUNA

Rajoy se refirió a continuación al proceso que, bajo su punto de vista, ha "estimulado y promovido" Rodríguez Zapatero para impulsar un cambio en la tradicional política antiterrorista, "que dejó a ETA muy debilitada". Según señaló, con ese "cambio" se ha dado al mundo "la triste imagen de un Gobierno que es capaz de ceder al chantaje de los terroristas y torcer la legalidad del Estado de Derecho con tal de mantener viva una negociación que, por otra parte, resulta inaceptable en términos morales para cualquier sociedad abierta".

"Y al igual que con el debate territorial, ¿merecía la pena romper el consenso?; ¿qué hemos ganado dividiendo a los españoles?; ¿cuáles son los resultados beneficiosos de esta operación?. Yo tengo mi propia respuesta: Creo que los dos grandes objetivos de esta legislatura se están resolviendo mal --determinó--.De hecho, el Gobierno está en este momento instalado en la incómoda posición de vivir pendiente de lo que pueda decir ETA y de lo que resuelva el Tribunal Constitucional", reiteró.

Y todo esto, prosiguió, ha dado lugar a que el Ejecutivo socialista se haya "olvidado" de lo importante, desarrollando una política exterior que ha convertido a España "en un país marginal" y una política económica "que combina intervencionismo puro y duro con una ausencia total de reformas que hagan nuestra economía competitiva". "Y unas políticas sociales que nadie con sensibilidad hacia estos asuntos jamás definiría como tales", agregó.

Para Rajoy, el equipo de Rodríguez Zapatero no puede "vanagloriarse" de su balance de gestión, ni tampoco de haber puesto sobre la mesa "ideas claras" a la hora de hacer frente a problemas tan acuciantes como el de la inmigración ilegal, la inseguridad ciudadana o la política energética.

OPA SOBRE ENDESA

"Incluso hemos asistido a un espectáculo verdaderamente inaudito que comenzó en 2005 y que no sé cuando finalizará. Y hemos escuchado al Gobierno decir que no ha tenido ninguna intervención en todos los asuntos que se han producido en relación con Endesa. Lo cual es verdaderamente sorprendente --sostuvo--. Estamos ante un caso de intervencionismo económico que nadie es capaz de entender y que puedo asegurarles que afecta, y mucho, a la seguridad jurídica y a la imagen de nuestro país en el exterior".

En este contexto, alertó sobre una España que, a un año vista de las elecciones generales si se cumple el calendario previsto, no puede permitirse quedarse atrás en la era global de la economía, puesto que sería nefasto, dijo, para sus profesionales, las empresas y la competitividad de las mismas.

"Y lo que se sabe de España es que tiene un gobierno que genera desconfianza. Primero, porque no sabe lo que quiere ser como nación. Segundo, porque desconoce cuáles son sus amigos y sus responsabilidades internacionales después del 11-S. Tercero, porque tiene un gobierno que no gobierna para todos los españoles, que fomenta la inseguridad jurídica a todos los niveles y, lo que es peor, que no tiene ni idea de por dónde van las necesidades y los problemas reales de los ciudadanos", resaltó.

LA "ALTERNATIVA" DE RAJOY

El líder de la oposición resumió así el panorama que cree que existe actualmente en el país y, a continuación, se ofreció para "recuperar confianza" a través de una alternativa de centro liberal que tendrá como objetivos "restablecer consensos rotos" en lucha antiterrorista, política exterior y diseño del Estado. "En este último asunto, seré fiel a mi compromiso de proponer a los españoles una serie de medidas que hagan viable el Estado y salvaguarden la idea de nación de ciudadanos libres e iguales", garantizó.

Finalmente, aseguró que si gana las próximas elecciones intentará dotar al país de "un buen sistema educativo" y un 'Plan Nacional de Mejora de la Competitividad', que contemple la reducción de diez puntos del Impuesto sobre Sociedades (el tipo general se encuentra en el 32,5%), manteniendo el actual esquema de deducciones, especialmente en lo relativo a la inversión en I+D, la reinversión de beneficios y la internacionalización empresarial.

Al mismo tiempo, apeló a la necesidad de reforzar la seguridad jurídica en el ámbito tributario, especialmente para los inversores, mediante un sistema adecuado de "avisos de cambios legislativos", similar al que se ha implantado en otros países del entorno.

Rajoy abogó también por "aumentar la competencia y apertura de los sectores básicos de la economía", con un funcionamiento "más transparente" de los mercados y garantizando un adecuado número de operadores."Este es el cambio más trascendental y necesario que tiene que abordar nuestra sociedad inmediatamente. Un cambio que exige liderazgo, iniciativa y ambición --concluyó--. Un cambio que no puede esperar si queremos tomarnos en serio el futuro de España".