BARCELONA 22 Feb. (EUROPA PRESS) -
El tercer y último volumen de las memorias del expresidente de la Generalitat Jordi Pujol saldrá a la venta este jueves y en él relata las interioridades de sus acuerdos con los gobiernos socialistas de Felipe González, pasando por el 'Pacto del Majestic' con el PP de José María Aznar, sus últimos años de presidencia y la elección de su sucesor, Artur Mas.
El libro, bajo el título de 'Memorias. De la bonanza a un reto nuevo (1993-2011)', editado por Proa, culmina la trilogía que repasa la biografía personal y política del expresidente, que estuvo al frente de la Generalitat de Cataluña durante 23 años.
En esta ocasión, aborda la relación que mantuvo con el expresidente del Gobierno Felipe González y la presión que el PSOE y empresarios catalanes ejercieron para que CiU entrara en el Gobierno socialista, que había perdido por primera vez la mayoría absoluta.
Aunque tras una reunión entre ambos en La Moncloa se descartó la entrada de la federación en el Gobierno, Pujol defiende que su aval a la política de González contribuyó a que Cataluña avanzara en su autogobierno, lograra la cesión del 15% del IRPF y acceder a los fondos de cohesión europeos.
Pese a los escándalos del GAL y otros, Pujol mantuvo su fidelidad a los socialistas hasta que la presión fue tan grande, incluso por parte de representantes del PSOE, que le retiró su apoyo y abocó a González a convocar elecciones generales en 1996.
PACTO DEL MAJESTIC
Una vez pasados los comicios y pese a sus reticencias iniciales, fue el mismo González quien le aconsejó que sellara un acuerdo con el PP de Aznar para asegurar la gobernabilidad en España que culminó en la firma del 'Pacto del Majestic'.
Antes, Pujol expuso a Aznar sus condiciones para que fructificara la colaboración entre ambos, entre las cuales poner fin a los ataques contra la política y unidad lingüística del catalán y la "agresividad" de Alejo Vidal-Quadras.
Esta y otras condiciones fueron aceptadas por Aznar y desembocó en el Pacto del Majestic, un acuerdo que Pujol ve "sin duda bueno" porque, a su juicio, benefició a Cataluña en materia de infraestructuras, financiación y traspaso de competencias como la policía de tránsito y la supresión de la mili, aunque considera que se hizo una "escenificación excesiva".
"Nos encontramos para cenar en el hotel Majestic del paseo de Gracia con las mujeres respectivas y mucha gente de una y otra fuerza política. Hubo fotos, brindis, apretones de manos. Para mi gusto, todo muy excesivo. Se me escapó", reconoce.
Sin embargo, explica que la predisposición de Aznar cambió cuando obtuvo la mayoría absoluta en el año 2000 y ofreció a CiU entrar en el Gobierno con "ministerios importantes", aunque Pujol rechazó la oferta ante el temor de que el PP quisiera comerle espacio a la federación en Cataluña.
Su disgusto se evidenció en el discurso que pronunció el día en que proclamaba a Artur Mas como su sucesor al frente de CiU, eclipsándolo del todo: "Vienen y nos ofrecen cargos y prebendas. ¿Quién se han creído que somos nosotros? Nosotros no estamos en política por los cargos, estamos al servicio de un proyecto de país. Es como mi abuela cuando iba al gallinero y gritaba a las gallinas diciendo: 'titas titas, titas'".
Pujol también afronta la polémica sobre su sucesión y justifica que se decantó por Mas y no por el líder de UDC, Josep Antoni Duran, porque quería que fuera de su partido, de CDC.
Pese a que en un principio se equivocaba y le llama 'Andreu' Mas, el expresidente elogia su trayectoria y papel, hasta el punto que lo define como "un auténtico líder que de verdad acaba de borrar mi figura como político".