Varios periodistas viven su primera experiencia entre rejas en la nueva prisión de Lledoners (Barcelona)

Europa Press Nacional
Actualizado: sábado, 25 octubre 2008 19:29

SANT JOAN DE VILATORRADA (BARCELONA), 25 (EUROPA PRESS)

Un total de 44 periodistas vivieron esta semana su primera experiencia carcelaria en el nuevo Centro Penitenciario Lledoners, en Sant Joan de Vilatorrada (Barcelona). Con esta iniciativa pionera en todo el Estado, la consellera de Justicia, Montserrat Tura, quiso acercar a los reporteros la realidad a la que presos y funcionarios se enfrentan día a día.

Fue un "simulacro" de lo que será la vida de los 750 internos de Lledoners y de los 400 funcionarios del nuevo centro cuando, dentro de dos semanas, empiece a recibir "poco a poco" reos procedentes del Bages, "estén donde estén", y en gran parte de la cárcel Modelo de Barcelona.

Entre los funcionarios hay "mucha gente nueva de la comarca", pero también profesionales experimentados de las prisiones de Tarragona, Ponent (Lleida) o Brians (Barcelona), que han tratado con delincuentes como Pedro Jiménez, que mató a dos policías en L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona) o los jóvenes acusados de quemar viva a una indigente en Barcelona.

Durante las 20 horas que pasaron en el centro --inaugurado ayer por el presidente de la Generalitat, José Montilla--, los periodistas realizaron una versión "reducida e intensiva" del proceso de ingreso al que serán sometidos los presos: registro "integral", entrega de objetos personales, toma de huellas dactilares, ficha penitenciaria y carnet de presidiario.

En esta ocasión, los reporteros fueron conducidos directamente al módulo de reinserción, mientras que los nuevos reos pasan al módulo de ingreso, donde, en un plazo de tres días, se entrevistarán con un educador social, un psicólogo, un médico y un profesor, quienes decidirán a qué módulo deben ser asignados tras reunirse con los funcionarios que les han tratado.

La labor de este equipo multidisciplinar es básica para conocer, entre otros, las enfermedades que pueden haber sufrido los reos, su nivel educativo para ofrecerle cursos y facilitar así su reinserción, y si tienen familia que le apoye tanto dentro de la cárcel como fuera de ella. El objetivo final es reinsertar los internos a la sociedad y evitar que reincidan, aunque no siempre se consigue.

LIBROS DE ASESINOS EN LA BIBLIOTECA

Los periodistas, tras una breve entrevista con algunos de los profesionales, fueron conducidos al patio del módulo donde iban a pasar la noche, y pudieron visitar, entre otros, el gimnasio, la sala común, las aulas y la biblioteca que lo circundan. La 'Ley de Enjuiciamiento Criminal', 'Muerte y juicio', 'Asesinos sin rostro', 'Pruebas falsas', 'Tratado de musculación' y, a su lado, 'Iniciación al ajedrez' son algunos de los títulos que pueden leer los reos.

La vida en prisión se basa en la rutina: despertar a las 7.30 horas, desayuno a las 8.30, almuerzo a las 13.30, cena a las 19.45 y cierre de luces a las 23.30. Aunque los periodistas fueron sometidos a un horario menos rígido, las puertas de las celdas se cerraron irremediablemente y sin dar tiempo a tan siquiera girarse para verlo, a las 22.30 y no volvieron a abrirse hasta las 7.30 para el recuento.

Hasta que no se apagaron las luces, se oyeron risas pues el encarcelamiento iba a durar una sola noche, y gritos de "guapa" y "esa rubia" cada vez que pasaba una funcionaria, pero los carceleros no permiten este tipo de conductas y explicaron que, al conocer a todos los internos, pueden identificarles la voz y abrirles un expediente disciplinario.

'LLEDONER', EL GATO PRESIDIARIO

Lledoners --que debe su nombre al árbol almez y que, desde que empezaron las obras, tiene como inquilino a un gato negro llamado 'El lledoner'-- cuenta con ocho módulos autónomos con un total de 500 celdas, en su mayoría dobles, aunque los periodistas y Tura durmieron solos. Los calabozos tienen una litera, una estantería con dos mesas anexas y dos sillas que sólo están separadas por un pequeño muro de un retrete, un lavamanos y una ducha.

Puede parecer que los presos no tienen demasiada intimidad para hacer sus necesidades, sin embargo, viven en condiciones envidiables para los internos de cárceles como la de Tarragona, donde en 2006 se soldó el cuarto piso de las literas. Así lo muestran las imágenes ofrecidas por la Conselleria que permiten comprobar el nivel de hacinamiento que sufren algunos centros, lo que permitió a los periodistas relativizar su sentimiento de reclusión.

En ese sentido, Tura explicó que la construcción de nuevas prisiones no sólo responde al crecimiento de la población penitenciaria --ya hay más de 10.000 internos--, sino también a la necesidad de cerrar los centros obsoletos como la centenaria Modelo de Barcelona, con grandes grietas en los muros.

Los presos reciben un 'kit' de limpieza para su habitación y otro de aseo personal, con jabón, desodorante, esponja, papel higiénico, cepillo y pasta de dientes, maquinillas de afeitar desechables y preservativos. Los internos también deben limpiar el comedor, donde se sirven cuatro tipos de menús: vegetariano, para musulmanes, para diabéticos y el general.

Cuando no están en la habitación y a excepción de los fines de semana, los presos dedican el día a realizar talleres terapéuticos, estudiar, trabajar en los dos talleres, la lavandería, la cocina o fuera del centro, a pasear por el patio --como hacen los internos más veteranos--, y a hacer deporte ya sea en el patio o en el gimnasio anexo, en el polideportivo o en la piscina.

Se trata de unas facilidades cuestionadas por la ciudadanía y que Tura defiende alegando no sólo la necesidad de que los reos hagan ejercicio, sino también de que aprendan a jugar en equipo, algo fundamental para su reinserción a la sociedad que les espera tras los altos muros. Además, "hacer una prisión y no hacerla bien sería una barbaridad", aseguró la consellera tras cenar con los periodistas y antes de subir a su celda.

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