Yolanda García Cereceda acude al juicio por 'Tándem' sobre el comisario jubilado José Manuel Villarejo, en la Audiencia Nacional - Ángel Díaz Briñas - Europa Press
MADRID, 6 Abr. (EUROPA PRESS) -
Yolanda García Cereceda ha acusado este miércoles a su hermana Susana, una de las procesadas en el juicio a José Manuel Villarejo que se celebra en la Audiencia Nacional, de contratar al comisario para mantenerla incapacitada porque "había muchos intereses económicos envueltos", desde la herencia generada por la muerte de su padre hasta PROCISA, la joya de la corona del grupo empresarial forjado por éste.
García Cereceda ha comparecido en el juicio en calidad de perjudicada por los encargos que su hermana habría hecho al entramado societario de Villarejo, CENYT, en 2012 y 2013 para que investigara a distintas empresas y personas en el marco de la pugna por el control de PROCISA y de la herencia familiar, un trabajo para el que el comisario se habría valido de los medios policiales a su alcance y que habría cristalizado en el llamado proyecto 'Land'.
"La guerra empezó cuando murió mi padre", ha dicho Yolanda García Cereceda. El empresario falleció en 2010 y un año después fue incapacitada judicialmente, en un proceso del que ha culpado a su hermana Susana: "Fue ella quien lo pidió a la Fiscalía".
Esa incapacidad judicial la dejó "muerta civilmente". "Me impidió tomar ninguna decisión", ha subrayado, detallando que no pudo ni gestionar su herencia ni formar parte de las decisiones empresariales.
Según ella, la "obsesión" de su hermana se disparó con la irrupción de Jaime Ostos. "A mi hermana le preocupaba que pudiera aparecer otro esposo que pudiera intervenir" en los asuntos económicos, ha explicitado.
La pequeña de las hermanas García Cereceda ha contado que conoció a Ostos por "el mundo profesional del caballo", tenían una "amistad" que "tuvo que ir a más forzosamente", a un matrimonio en Estados Unidos que ahora ha dicho no reconocer.
En ese rol de pareja, Ostos habría propiciado un proceso judicial para devolver la capacidad de obrar a Yolanda García Cereceda. "Cuando se presenta para reintegrarme, curiosamente, aparecen también las operaciones del señor Villarejo", ha ironizado.
En este contexto, al ser preguntada por el fiscal anticorrupción Miguel Serrano en qué se ha visto perjudicada por el vínculo entre CENYT y su hermana, no ha dudado: "La intervención expresa del señor Villarejo para bloquear y mantener mi incapacidad, que estaba gestada con la intención de que fuera de por vida y dejarme sin lo que me corresponde económicamente".
A ello ha añadido un daño "personal" porque, visiblemente emocionada, ha relatado que su hermana se quedó también con sus hijos durante los cinco años que estuvo incapacitada, un tiempo durante el cual tuvo "contacto cero" con ellos, solo "a través de abogados".
García Cereceda se ha mostrado segura de que el cometido de Villarejo era "sacar trapos sucios" para "defenestrarla", de ahí las pesquisas de CENYT sobre su matrimonio en Estados Unidos, sobre Ostos y sobre ella misma, que ha reconocido datos de índole personal en la información manejada por las empresas del comisario.
"Me siento tremendamente perjudicada, mi hermana ha utilizado todo en mi contra de una manera que para mí todavía es inexplicable, pero había muchos intereses económicos envueltos", ha concluido.
INFORMACIONES QUE "SOLO ELLOS PODÍAN SABER"
En la misma línea se ha expresado, también en calidad de perjudicado, el arquitecto Joaquín Torres, que se ha descrito como una especie de protegido de Luis García Cereceda, para quien trabajó durante años como arquitecto de sus promociones inmobiliarias, entre ellas la urbanización de lujo La Finca (Madrid).
A su muerte, "la relación se va enfriando" con su familia y sus empresas --"A mí no me quería nadie en PROCISA, salvo Don Luis"--, hasta el punto de que "Susana, en una especie de arrebato", le llamó "ladrón" y eso fue un punto de inflexión. "Ahí decidí reclamar lo que era mío", ha recordado, hablando de varios millones de euros.
Entonces, de acuerdo con su relato, la mayor de las García Cereceda le amenazó. "Tú no sabes quién soy yo. Voy a acabar contigo", le habría advertido. Él no le dio importancia, pero a partir de ese momento empezó a sufrir una "campaña de acoso" a través de la prensa.
"Fue horrible", ha resumido. En un principio no lo atribuyó a Villarejo, porque entonces no era conocido públicamente y "nadie piensa que le van a espiar". Sin embargo, con las primeras informaciones sobre el comisario ató cabos.
"A partir de la contratación de Susana a Villarejo empiezan a aparecer informaciones sobre mí en la prensa dejando mi imagen personal y profesional totalmente vapuleada y cayendo en pico la facturación del estudio, hasta el punto de que tuve que quebrar", ha narrado.
Torres ha sostenido que, en su caso, Susana García Cereceda usó a Villarejo para "destruirle". Y ello, ha argumentado, porque aparecían datos "que solo ellos podían saber", algunos de los cuales ha reconocido igualmente en la documentación en poder de CENYT.
"Tuvieron terribles consecuencias en lo profesional pero también en lo personal", ha indicado, enfatizando que llegados a este punto únicamente quiere "pasar página".
UNA VIDA "TOTALMENTE EXPUESTA A DESCONOCIDOS"
En la sesión de este miércoles, también ha comparecido María Isabel Calero, una de las personas investigadas en el proyecto 'Iron', donde Villarejo habría espiado a un despacho especializado en propiedad industrial, Balder, por encargo de otro del que habría surgido, Herrero&Asociados.
Además, Calero es la mujer de Mario Capitán, el informático del bufete original que, al igual que ella, dio el salto al segundo y al que Herrero&Asociados acusaba de haberse llevado su base de datos a Balder.
El fiscal anticorrupción César de Rivas le ha exhibido una serie de correos electrónicos que contenían información bancaria detallada del matrimonio, datos que habría obtenido el entonces inspector Constancio Riaño y que habrían acabado en CENYT.
"Esa información es totalmente correcta y son datos totalmente confidenciales de mi unidad familiar", ha contestado Calero, que ha explicado que tuvo conocimiento de que existían esos 'emails' cuando se lo dijo la Unidad de Asuntos Internos, aunque después comprobó que también se habían publicado en prensa.
Por todo ello, también se ha considerado "perjudicada". "Queda mi vida totalmente expuesta a desconocidos (...) Saben de mí todo, dónde vivo, dónde hago la compra, dónde van mis hijos al colegio (...) Me siento perjudicada porque me siento hasta con miedo", ha indicado.
APUNTA A LOS CUATRO ADMINISTRADORES
Justo después ha testificado Jesús Ahijado, actual socio y miembro del Consejo de Administración de Herrero&Asociado, que ha situado la responsabilidad de contratar a Villarejo en los cuatro administradores que el despacho de abogados tenía en ese momento, de los cuales solo uno está acusado en esta vista oral, Francisco Carpintero.
"Parece que quien contrató fue Paco Carpintero", ha manifestado, puntualizando que los "temas importantes" los comentaban entre los cuatro administradores, que eran quienes decidían en última instancia. "El único papel que podían jugar los demás eran simples comparsas", ha remachado.
Así, ha cuestionado que los otros socios acusados conocieran los detalles del encargo a Villarejo, aunque "pudieran estar más cerca de los administradores en algún momento".
Ahijado ha declarado que creyó que Villarejo y sus empresas eran "abogados" que había contratado Herrero&Asociados para estudiar posibles acciones legales contra Balder. Cuando supo que les habían pagado 300.000 euros se sintió "estafado". La denuncia que presentaron acabó archivada y los informes que les entregaron no contenían ningún dato sobre Balder que no supieran ya, ha apuntado, enfatizando a este respecto que se podían obtener de fuentes abiertas.