Pamplona contará en primavera con un nuevo bosque en Mendebaldea y 18 hectáreas del monte Ezkaba reforestadas

Europa Press Navarra
Publicado: lunes, 9 marzo 2026 12:00

PAMPLONA 9 Mar. (EUROPA PRESS) -

Pamplona contará en primavera con un nuevo bosque urbano de absorción de CO2 en Mendebaldea, sobre una parcela anteriormente destinada a pastos, y con la repoblación forestal de 18,45 hectáreas en las dos parcelas incendiadas en el año 2022 en Monte Ezkaba.

Así lo han dado a conocer este lunes el concejal delegado de Gobierno Estratégico, Urbanismo, Vivienda y Agenda 2030 del Ayuntamiento de Pamplona, Joxe Abaurrea, y el responsable de la Agencia Energética, Zuhaitz Areitio, en la rueda de prensa tras la Junta de Gobierno Local del Consistorio.

Ambas iniciativas, según ha explicado Abaurrea, obedecen "a una filosofía de fondo" por la que se pretende configurar Pamplona como una ciudad donde la naturaleza adquiera "un protagonismo importante". En este sentido, ha destacado que la naturaleza "tiene que dejar de ser un objeto decorativo" y pasar "a que tenga un protagonismo activo".

Por su parte, Areitio ha subrayado que estas dos actuaciones "responden a estas estrategias que tiene el Ayuntamiento de hacerle frente al cambio climático". "Lo que pretendemos con estas acciones es que haya un cambio de cultura, tanto interna como Ayuntamiento, por parte de nuestros equipos técnicos, pero también hacia la ciudadanía. Tenemos que cambiar la forma de ver las infraestructuras verdes: aparte de tener parques y jardines bonitos, necesitamos adaptarnos a este cambio climático", ha manifestado.

Pamplona cuenta con 120.000 árboles, la mitad en sus parques y aceras y otros tantos ejemplares en bosques. Por un lado, en los bosques de ribera de los casi 35 kilómetros de orillas de los tres ríos que la atraviesan, Arga, Elorz y Sadar, y, por otro, en el Monte Ezkaba, en 43 hectáreas de siete parcelas forestales de propiedad municipal.

En los últimos años, con ayuda de la ciudadanía, se han plantado dos bosques urbanos más en la ciudad: el Bosque Olímpico de Mendillorri/Lezkairu, con más de mil ejemplares de especies autóctonas de árboles y arbustos plantados en una hectárea de superficie, y el bosque de compensación de emisiones de CO2 del Polígono de Agustinos, con cuatro hectáreas de superficie. Las dos últimas intervenciones han requerido una inversión de algo más de 500.000 euros.

La apuesta de Pamplona por "un proceso general de naturalización y, específicamente, por aumentar sus bosques parte de la base de que la captura de carbono de la atmósfera" contribuye a "reducir el calentamiento global y mitigar el cambio climático".

Pero, además, el bosque "ofrece otros servicios ecosistémicos adicionales, como la mejora del hábitat y recuperación de la biodiversidad; mejora en os servicios de regulación de la calidad del aire, del ciclo del agua, recarga del acuífero y disminución de escorrentías; mejora del uso recreativo y didáctico del espacio; y mejora paisajística del entorno".

Los bosques "tienen importantes repercusiones en la vida de la ciudadanía", ya que captan CO2, "equilibrando la emisión de gases de efecto invernadero, reduciendo la huella de carbono' de la ciudad y ayudando a la renovación del aire".

En concreto, Mendebaldea y Ezkaba "compensarán 316 toneladas de ese compuesto", algo más que Mendillorri y Agustinos, que tienen estimada la compensación de 300 toneladas. Los 'bosques de captación' están regulados y se registran como sumidero de carbono en el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico del Gobierno de España (MITECO).

Pero, además, los bosques "luchan contra la pérdida de biodiversidad y contra el calentamiento global". Así, estas masas boscosas "tienen un papel relevante en la implementación de las medidas del Plan de Infraestructura Verde y Drenaje Sostenible (IV y azul y DUS) del Ayuntamiento de Pamplona.

Los bosques "pueden aportar servicios ecosistémicos y proteger o incrementar la biodiversidad, ya que albergan alrededor del 80% de los animales y plantas terrestres, garantizan la dispersión de semillas, la polinización, fertilización, ofrecen otros servicios como madera, refugio, frutos y son claves en el ciclo del agua".

En lo relativo a mitigar los efectos del calentamiento, los bosques "son una pieza esencial en el diseño de futura de ciudad", ya que según el Plan IV y azul y DUS "son nodos fundamentales en una red estratégicamente planificada que conecta espacios naturales y seminaturales de alta calidad con otros elementos medioambientales".

Desde el plan se trata de planificar con Soluciones Basadas en la Naturaleza "una ciudad resiliente frente al cambio climático y comprometida con el medio natural". Este trabajo está alineado, además, con la Estrategia de Transición Energética y de Cambio Climático 2030.

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