Publicado 19/06/2021 13:45CET

Teresa Catalán, Premio Príncipe de Viana 2021, reivindica la música como "manifestación dinámica de nuestra cultura"

Teresa Catalán recibe el Premio Príncipe de Viana de la Cultura 2021 de manos de la presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite
Teresa Catalán recibe el Premio Príncipe de Viana de la Cultura 2021 de manos de la presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite - GOBIERNO DE NAVARRA

PAMPLONA, 19 Jun. (EUROPA PRESS) -

La compositora Teresa Catalán ha reivindicado la música como una "una manifestación dinámica de nuestra cultura" y ha llamado a "reforzar el humanismo en una sociedad empeñada en adelgazar la carga de complejidad".

Catalán ha recibido este sábado, de manos de la presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, el Premio Príncipe de Viana de la Cultura 2021, en una ceremonia que se ha celebrado en Olite.

Patxi Larrañana ha sido el encargado de glosar los méritos de la premiada, en representación de la Asociación Cultural Navarra quien propuso la candidatura de Catalán. Ha destacado de la compositora que "supo salir de todo: del claustro, del camino que le marcaba su condición de mujer" y se enfrentó a la encrucijada entre una vanguardia "instalada en las altas esferas de la creación" y "progresivamente divorciada de los grandes públicos" y "una reedición de las buenas y viejas prácticas del clasicismo y el romanticismo que suponían una vía privilegiada hacia la música de entretenimiento y de consumo". Ha destacado que Catalán siguió el camino "del medio" y "encontró una cartografía que nadie había dibujado todavía" para llegar a una música "que, ni los de un lado pueden despreciar ni a los de otro lado les resulta incomprensible".

La compositora ha comenzado su intervención señalando que "hemos estado viviendo el último año en sombras" que "nos ha obligado a un vacío insoportable" y ha recordado a "quienes no nos acompañan". "Nos queda la travesía apasionante de construir un nuevo tiempo que deseamos mas saludable, mas solidario y consciente", ha apuntado.

Teresa Catalán ha recordado a Carlos de Viana, quien hace 600 años "inició una importante trayectoria que, como gran humanista, vivió con el sustento vital de las artes que cultivó en el magnífico Palacio de Olite". La compositora ha subrayado que "mi estirpe es humilde" pero "nos une un vínculo indeleble: la música que practicó cantando acompañando de instrumentos" y ha confiado que "la música fue para él más que un fenómeno estético un soporte capital".

La premiada ha destacado que "tuve que empeñarme en superar la desventaja de una educación que me marcaba como mujer pero aprendí pronto que la música es una forma de conocimiento, una particular manera de pensar, una especial manera de mirar al mundo" porque el arte es "una manera propia de participación activa en la vida desde la implicación y la vivencia como forma de consciencia".

Para Catalán "la música es o debería ser una manifestación dinámica de nuestra cultura" y es "un contexto ideal para entender que el saber humano no tiene compartimentos ni límites; ni debemos obviar su implicación con las ciencias, puesto que la ciencia explica y justifica, y el arte da sentido".

"El arte nos enfrenta a nosotros mismos puesto que expande nuestra consciencia ante la interrogación", ha resaltado la compositora. En este sentido, ha señalado que "los creadores planteamos nuestro trabajo intentando paliar la necesidad de resolver preguntas, y que la obra parte de dos cuestiones: una sobre el mundo y otra frente al mundo" y ha subrayado que "la enorme frustración del compositor es que partiendo de grandes incertidumbres no conseguimos jamás una respuesta".

"El arte es libertad pero también es un enigma" y, desde esa visión, "los creadores adquirimos una presencia autónoma, la revelación de un mundo nuevo, alumbrando nuestra inseguridad y nuestra pasión", ha manifestado.

Asimismo, ha indicado que "la música que escucha la sociedad es uno de los aglutinantes que la une a su entorno y termina revelando al individuo y a los sujetos del cuerpo social el mundo percibido". No obstante, ha explicado que "la escucha como entretenimiento o la aprehensión como posición intelectual dibujan las opciones del público que ahora mas que nunca se decanta por uno de los modelos".

"En este momento, en el sobrecargado mundo de la información, los compositores tenemos un compromiso complejo y difícil: encontrar una camino de conciliación entre una sociedad desinteresada y nuestra realidad expresiva, conscientes del mundo que nos rodea", ha planteado. Una tarea "cada vez más complicada", por lo que ha apostado por "reforzar el humanismo en una sociedad empeñada en adelgazar la carga de complejidad" y "en esa demanda o interviene la educación o habremos perdido el futuro".

Teresa Catalán ha recordado a sus mentores, Fernando Remacha y Luis Morondo, y a "tantos extraordinarios maestros que me convencieron de que hay que mantener el norte viviendo nuestra evolución entre crisis, conmociones desmotivadoras y otros desencantos, lejos del objetivo de triunfar y persiguiendo siempre llegar a ser". "De su ejemplo comprendí que hay que mirar la música como bien social y no a la cultura como ejemplo de poder, y ese es el modelo que he procurado en mi trayectoria", ha resaltado.

"Navarra debe estar orgullosa porque ha estado siempre presente en las distintas generaciones de músicos a lo largo de la historia", ha destacado la compositora, que ha destacado que "he tenido la fortuna de ser discípula directa de los dos compositores que han marcado hitos en este siglo XX: Fernando Remacha y Agustín González Acilu", a quienes ha agradecido "su dedicación, confianza y entusiasmo".