Actualizado 10/10/2008 02:00

Cayetano González.- Negociar con terroristas

MADRID 10 Oct. (OTR/PRESS) -

Ingrid Betancourt, la ex-senadora colombiana que permaneció secuestrada durante seis años y cuatro meses por los terroristas de las FARC, acaba de decir en el Parlamento Europeo que con los terroristas "hay que negociar, hay que negociar, hay que negociar" y para justificar esta polémica aseveración añadió: "hay que negociar con los terroristas, primero porque es el mejor modo de salvar vidas y segundo porque no hacerlo es justificar la barbarie y dejarles solos en su fanatismo".

Vaya por delante no sólo mi respeto, sino mi admiración y cariño a una persona que como Betancourt se ha visto privada durante tanto tiempo de ese derecho tan preciado de la persona como es la libertad. Las víctimas del terrorismo siempre deben de tener un plus de comprensión y de afecto mayor que el que se pueda dispensar a otra persona que no ha pasado por el drama que siempre causa el zarpazo terrorista. Pero eso no quiere decir que uno tenga que compartir todo lo que digan.

Betancourt se equivoca cuando no por una vez, sino de forma reiterativa se muestra partidaria de la negociación con los terroristas. En una democracia, la palabra "negociación" con quienes asesinan de forma tan vil y cobarde debería de estar absolutamente proscrita. Con los terroristas no hay nada que negociar, porque hacerlo sería reconocerles una capacidad para conseguir ventajas políticas, bien porque matan o en su caso, porque dejen de hacerlo. A los terroristas hay que derrotarlos con todos los instrumentos que tiene en sus manos un Estado de Derecho, y que van desde la actuación policial, hasta la judicial y la colaboración internacional. Esto es lo que está haciendo de forma ejemplar el Presidente de la República de Colombia, Álvaro Uribe.

Peores son en mi opinión los argumentos esgrimidos por la ex-senadora colombiana para justificar sus aseveraciones. Negociar con los terroristas no implica necesariamente salvar vidas. En España tenemos un caso muy reciente. En la legislatura pasada, Zapatero negoció políticamente con ETA y sin embargo la banda terrorista rompió la tregua y asesinó a cinco personas desde entonces. Un Gobierno democrático no puede ceder al chantaje terrorista bajo ningún concepto, incluso aunque eso suponga el coste de vidas humanas. El Gobierno de Aznar no lo hizo en julio de 1997 cuando ETA secuestró a Miguel Ángel Blanco. No accedió a la petición de acercar a todos los presos de la banda a cárceles del País Vasco y el joven concejal del PP fue asesinado. Se perdió una vida, pero la sociedad y la democracia salieron más reforzadas. Y lo que es más admirable: la familia de Miguel Ángel Blanco, en medio de su inmenso dolor, entendió que el Gobierno no pudiera ceder al chantaje de ETA.

No negociar con los terroristas no supone justificar la barbarie como dice Ingrid Betancourt, sino precisamente todo lo contrario; supone mandarles el mensaje claro y nítido de que con el empleo de la violencia nunca van a conseguir ni uno solo de sus objetivos políticos y que si persisten en esa actitud, su único destino será la cárcel. No negociar con los terroristas no supone dejarles solos en su fanatismo. El terrorista es "per se" un fanático y no se le va a convencer que deponga su actitud mediante la palabra. Eso es ser demasiado ingenuo y no conocer la maldad intrínseca del terrorismo y de los terroristas.

Cayetano González.

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