Actualizado 17/01/2008 01:00

Consuelo Sánchez Vicente.- Palmas con las orejas (en el PSOE)

MADRID 17 Ene. (OTR/PRESS) -

Ella no podía ir, y no ha permitido que él vaya. Así de fácil. Y así de difícil también. La decisión de Rajoy de excluir a los dos de la lista creo que está lejos de ser la "solución salomónica" que algunos pretenden. Desde mi particular punto de vista, aquí no hay dos derrotados sino uno: Alberto Ruiz Gallardón. ¿Gana el PP? Me parece que no. ¿Y Rajoy? Me parece que tampoco. Con algo más de tiempo por delante, tal vez, pero a dos meses de las elecciones, mi impresión es que, además de un derrotado, aquí hay dos heridos: el PP y su líder

La política se ha vuelto muy superficial, muy "mediática", las apariencias pesan y cuentan cada vez más, tanto si responden como si no responden a la realidad. El ejemplo del momento es la economía. ¿Va bien? Da igual. Lo importante es cómo nos parece a nosotros que va, compramos o dejamos de comprar en función de cómo nos parezca a nosotros que va. Lo que cuenta es como percibimos nosotros que va. ¿Percibirán las urnas la forma en que ha solventado Rajoy la pelea entre Gallardón y Aguirre como un gesto de "autoridad", o de "debilidad"?

Aplazar lo inevitable nunca arregla nada, lo empeora. Como ha dicho Gallardón, la decisión no la ha tomado Aguirre si no quien podía tomarla, o sea, Rajoy. No irá ninguno de los dos en la lista. Desde este punto de vista, la decisión es "salomónica". Un gesto de autoridad que refuerza su liderazgo. Pero, la estrategia del PSOE es transmitir la imagen de que Rajoy no manda "ni en su casa". Y la "apariencia" de que esta decisión "de Rajoy" está forzada por el "órdago" que le ha lanzado casi en tiempo de descuento electoral Esperanza Aguirre, favorece esa estrategia. ¿De ahí, tal vez el "cabreo sordo" que Rajoy se agarró con los dos? Creo que sí. Con toda la razón. La falta de generosidad de ambos está fuera de dudas. Aunque es legítimo que aspiren a la "sucesión", este no es "su momento" sino el de Rajoy, quien se la juega el 9-M es Rajoy, o gana Rajoy... o pierde el PP. Si ni sus propios "delfines" declarados creen en él, ¿por qué iban a hacerlo los ciudadanos? Y las elecciones, a dos meses. Y las encuestas "cantando" empate. Y el desempate en manos del centro. Y el "centrista" Gallardón diciendo que no tiene sitio en su partido. ¡Ni en sueños podía imaginar el PSOE semejante "regalito"! Rajoy esperaba que los dos entrasen en razón, pero, les ha subestimado. O les ha sobrestimado.

Consuelo Sánchez Vicente

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