MADRID 11 Abr. (OTR/PRESS) -
Da pena oírles, dos víctimas, criaturitas**..! La precampaña de las elecciones de mayo empieza con los dos grandes líderes nacionales haciéndose las víctimas (uno del otro, Zapatero de Rajoy y Rajoy de Zapatero) y disputándose la medalla de adalid del "bien de España". Ni mijita de interés partidario en ninguno de los dos, faltaría más. En la ronda mitinera de ayer, Rajoy volvió por la huellas que dejó la semana pasada Zapatero cuando dijo que su adiós le iba a ir bien al PP porque ya no tendrían más remedio que presentar una alternativa en vez de vivir de meterse con él; el único programa de los socialistas en general y en particular del presidente, afirmó ayer el líder de la oposición, es echarle la culpa de todo al PP. Y Zapatero dedicó el discurso del mitin que dio en la localidad madrileña de Alcalá de Henares junto a Tomás Gómez a acusar a Rajoy de anteponer sus intereses electorales al interés nacional por no apoyar en el Congreso las reformas que nos impusieron aquel fin de semana de mayo en que casi nos echan de la vía, Mérkel, Sarkozy y Obama
"A pesar de que España también necesitaba al PP, no acudieron a la cita pensando que así podían borrarnos del mapa", fueron las palabras exactas del presidente. De aquí al 22-M nos vamos a hartar de oírles decir lo mismo un día y otro (al uno y al otro) así que no hace falta que lo apunten. Como también nos vamos a hartar de verles presumir de que ellos y solo ellos son la solución. Los dos, por supuesto, en clave de elecciones generales* aunque las de mayo sean municipales y parcialmente autonómicas
Rajoy sigue tirando del pasado, si cuando gobernaron fueron capaces de capear otra gran crisis ahora también lo serán. El deterioro de la credibilidad de los políticos ha llegado a tal extremo que no creo que el líder popular necesitará hechos, propuestas creíbles; pero Zapatero, en mi opinión, lo tienen aun más difícil. El estribillo de su canción es que, gracias a su determinación de sacar adelante las reformas que España necesita les cueste a él y al PSOE lo que les cueste, "estamos consiguiendo que España salga de la crisis económica por sí misma". Pero, como presidente del Gobierno en ejercicio, no puede eludir sus responsabilidades en la digamos pobre gestión de la crisis económica. Ni siquiera disimularlas. Las encuestas del CIS dejan pocas dudas sobre lo que piensan la mayoría de los españoles al respecto, y aunque ya apunta algún brote verde macroeconómico, los expertos coinciden en que aun tardarán en llegar al paro y a la economía real.