MADRID 23 Ene. (OTR/PRESS) -
Se lo oí decir a una querida colega, y me quedo con la frase. Cuando relegamos nuestro idioma, el español, a un segundo término, nos mostramos un poco paletos, si es que no gravemente irresponsables con la educación de nuestros hijos y con nuestro propio desarrollo cultural. Cuando primamos el terruño sobre la nación, o sobre el resto del mundo, seguimos siendo un poco paletos, reconozcámoslo, que el amor a lo nuestro poco tiene que ver con la apertura de las mentes.
Usted y yo sabemos por qué traigo esto a colación. Que en una campaña electoral uno de los candidatos tenga que aportar, como oferta a los ciudadanos, que, si gana, obligará a respetar el derecho de los niños a estudiar en español en todos los colegios públicos del territorio nacional, es que algo está funcionando de manera extraña. Sinceramente, conozco muy pocas naciones donde ocurran cosas así, y no me parece que esta idiosincrasia peculiar nuestra vaya a resultar beneficiosa para nuestros descendientes. Ni para nosotros.
Lo peor de todo es que estas cosas ya las decía Unamuno, y ya ven: lo mataron gritándole aquello de 'muera la inteligencia'. País.
Fernando Jáuregui.