Actualizado 26/05/2008 02:00

Francisco Muro de Iscar.- La crisis de Izquierda Unida

MADRID 26 May. (OTR/PRESS) -

Se habla mucho de la crisis del Partido Popular, que algunos están empujando descaradamente desde dentro y desde fuera del partido, pero apenas nos ocupamos de otra, la de Izquierda Unida que, aunque menos relevante tiene una clara importancia para el presente y el futuro de la política española. Izquierda Unida gobierna en coalición en diversas autonomías, entre ellas en el País Vasco y en Cataluña, es cabeza de ayuntamientos importantes, como el de Córdoba, y gobierna o está en el equipo de gobierno en muchos más, gracias a un puñado de votos. Nunca ha tenido más poder teniendo menos votos. Pero desde hace años está en plena decadencia y obtiene menos respaldo popular convocatoria tras convocatoria, salvo algunas excepciones que confirman la regla y que responden más a liderazgos personales que al programa o la ideología de la coalición, cada vez más dividida y más lejos de la realidad.

Izquierda Unida ha demostrado que es un conglomerado de grupos sin liderazgo, en el que cada uno actúa por su cuenta y en contra de lo que marca la dirección nacional de la coalición. El caso más relevante es el del País Vasco, donde en lugar de contribuir a la defensa de la Constitución ha venido apoyando en los ayuntamientos a los grupos que respaldan a ETA. Lo mismo se podría decir de su apoyo al Gobierno del PNV, vacío de contenidos desde hace tiempo, pero agarrado al poder y respaldando las aventuras a ninguna parte del lehendakari. El poder, y lo que supone el poder, es muy difícil de abandonar, porque, entonces, para algunos no queda ya nada.

Ahora, Gaspar Llamazares, que es el máximo responsable -no el único- de la decadencia de Izquierda Unida, encabeza un movimiento 'para su regeneración'. ¿Cómo va a regenerarla quien ha impulsado su caída libre? No sólo practica y defiende una política que sigue anclada en el pasado, cargada de tópicos, lejos de la modernidad, sino que insiste en que los problemas son de otros -la división, la ley electoral, el voto útil- y no suyos. De Izquierda Unida se han ido apartando los nostálgicos, los viejos románticos, los pragmáticos, los que se convencieron de que el marxismo ha muerto...

Todos lo han hecho por muchas razones, pero, sobre todo, por la falta de una política inteligente, moderna y basada en un proyecto realista y no subordinado al PSOE o, lo que es peor, que sólo busca que no gane el Partido Popular. ¿Por qué Comisiones Obreras, que bebe de las mismas fuentes, no ha perdido peso, todo lo contrario, y sigue liderando el movimiento sindical? Por tres razones: ha cambiado hacia la modernidad, negocia para obtener mejoras para todos y tiene un líder. Todo lo que le falta a Izquierda Unida, donde sólo una voz, la de Rosa Aguilar, alcaldesa de Córdoba, tiene el respeto y el reconocimiento de todos.

Francisco Muro de Iscar

Contenido patrocinado

Foto del autor

Antonio Casado

El tiempo corre contra Feijóo

Foto del autor

Fernando Jáuregui

Pero ¿cuántos ministros deben cesar? ¿Todos? ¿Ninguno?

Foto del autor

Charo Zarzalejos

El burka al margen de Vox

Foto del autor

Fermín Bocos

El desconcierto de las izquierdas