MADRID 14 Sep. (OTR/PRESS) -
No hay arrepentimiento del Gobierno en grandísimas cuestiones, como el enfoque o las soluciones dadas a la crisis económica. Pero sí se han producido, en los últimos días, un par de rectificaciones en el seno del Consejo de Ministros: Una la del propio Pedro Solbes con sus propias declaraciones previas sobre la recesión y sus "ventajas". La otra, la puntualización que se vio obligada a hacer la vicepresidenta De la Vega a las declaraciones en las que el ministro Bermejo expresaba sus propias dudas y desconfianzas sobre el nuevo Consejo del poder Judicial, cuyos 20 nombres de jueces y magistrados han sido pactados entre el PSOE y el PP.
Pedro Solbes entonó ayer su propio mea culpa después de haber escuchado las severas críticas e ironías que habían suscitado sus declaraciones sobre las ventajas que, en su modo de entender, significaría para la economía española un período breve de recesión: limpiaría la economía, le daría nuevos impulsos para reflotar con más fuerza... Es decir, una tarea de purificación y de catarsis con la que casi nadie estuvo de acuerdo con la sencilla razón de que incidir en el estancamiento económico y en las dificultades no hará más que ahondar también en el problema del paro, ahora mismo el gravísimo coste que ya tiene la crisis para la economía y el empleo en nuestro país.
Partiendo de ese dato del empleo, Cristóbal Montoro, responsable de economía del PP, halló razones para juzgar con severidad al ministro y sus inoportunas declaraciones, -Montoro llegó a hablar de limpieza ética de los parados- y el ministro y vicepresidente ha pedido disculpas por sus inoportunas e inadecuadas manifestaciones, aunque señalando que él no había empleado las palabras de su oponente Montoro.
Por su parte, el titular de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, ha coincidido con muchos otros juristas y analistas en sus críticas al recién pactado Consejo del poder Judicial, en el que ve, primero, un reparto de tareas entre dos asociaciones, la APM, de carácter conservador, y las otra, Jueces para la Democracia, de carácter más progresista, con desprecio casi total para la segunda asociación en número de miembros, la Francisco de Vitoria, y sobre todo, para los restantes jueces y magistrados existentes.
Falta pluralidad, por ello. Además, ve con recelo la existencia de excesivo número de jueces, y no de abogados, y en tercer lugar, considera que debe reformarse el actual sistema. Tampoco, por cierto, han quedado satisfechos en el PP, cuya portavoz en el Congreso, después de pactar a los veinte magistrados, ha recuperado el deseo de reformar el modo de elegir el Consejo, dando al menos 12 puestos a los magistrados, y reservando sólo ocho a los parlamentarios, y no todos los 20... A Bermejo se ha encargado de puntualizarlo y de llevarle la contraria la vicepresidenta De la Vega, guardiana de la ortodoxia en el área política del Gobierno. Cabe suponer que con anterioridad, el portavoz en el Congreso, José Antonio Alonso, se había quejado de la injerencia de Bermejo en área tan laboriosamente trabajada y pactada en el seno del Congreso por los dos portavoces...
José Cavero.