MADRID 11 Sep. (OTR/PRESS) -
Ha resultado de gran interés el episodio que ha enfrentado, y probablemente sigue haciéndolo, al PP con su partido filial o integrado navarro, la UPN. Ya se conoce el origen del conflicto: el presidente Sanz, un profesional de la resistencia en el cargo, según puede demostrar el propio Zapatero, hizo unas sorprendentes declaraciones en las que no excluía la posibilidad de que los dos diputados que tiene en el Congreso pudieran votar a favor de los presupuestos generales para el año que viene si el Gobierno atendía sus aspiraciones, por ejemplo, en materia de compromisos para la llegada del AVE a la Comunidad foral.
Sanz llamó la atención, sobre todo en la sede del PP de Madrid: en Génova se preguntaron si era un desliz del periodista que recogía las declaraciones, pero no hubo matización alguna, de manera que Javier Arenas,. Desde su "autoridad reconocida" en el PP, no perdió tiempo en advertir que Miguel Sanz y la UPN se mantendrían, en todo caso, en el grupo del PP y votarían lo que votara el grupo, sin más. Aquí ya hubo una reacción airada de Miguel Sanz, que envió a su casa -métete donde te llamen- al dirigente andaluz.
Otra intervención más fue la de Jaime Ignacio del Burgo, ex parlamentario del PP "de toda la vida", que también quiso interpretar lo que meridianamente había dicho Sanz: que estaba dispuesto a apoyar los grandes números de Solbes si tenía claros beneficios para Navarra con ello- Tampoco reaccionó Sanz como hubiera deseado la dirección nacional del PP.
En vista de lo cual, y para aclarar las cosas, quiso emplear toda su autoridad el presidente del PP, Mariano Rajoy, visitando a Sanz en su feudo navarro. El rostro y el gesto de Rajoy al término del encuentro, y las palabras de los dos interlocutores, no han permitido asegurar que el encuentro transcurriera al gusto del dirigente del PP. Miguel Sanz y Rajoy, en la correspondiente rueda de prensa que siguió a la conversación de ambos, insistieron en la validez del pacto entre los respectivos partidos, pero nada más. Salvo que Sanz dejó también clara su disposición a dar su apoyo a los presupuestos generales del Estado siempre que ayuden a resolver la crisis económica y a favorecer a los navarros. Rajoy no disimuló, en su comparecencia, que tenía poco más que añadir, y que cuanto antes terminaran las preguntas, mejor. Le entraron prisas por dejar la Comunidad navarra y la compañía del "fiel" Sanz...
De manera que las cosas siguen como estaban antes de la tormenta producida en la sede de Génova: Miguel Sanz ha anunciado una cierta revolución interior, y está por ver cómo termina esta historia que, entre otras cosas, pasa por un AVE sin más demoras. Sanz no ha ocultado que los intereses de su Comunidad están por delante de las grandes palabras de unidad tradicional de Arenas o Rajoy.
José Cavero.