MADRID 15 Sep. (OTR/PRESS) -
Han sido varios los analistas lectores de la sentencia del Tribunal Constitucional contra la atribución autoconcedida por Ibarretxe para convocar una consulta popular, que han apreciado signos e indicios suficientes para sospechar que esas mismas doctrinas, con toda probabilidad, serán empleadas también en la elaboración de la sentencia sobre el Estatut catalán, que espera ya muy largo tiempo el momento de su aprobación o no. El Constitucional es seguro que aplicará esas mismas doctrinas a algunos puntos particularmente conflictivos de ese Estatut que los dirigentes catalanes pretenden que ya esté vigente en todos y cada uno de sus artículos, sin esperar el dictamen definitivo del TC, y que emplean como derecho máximo y supremo a sus reivindicaciones ante "Madrid".
Pues bien, tanto la definición de Nación catalana, como la definición de lo que debiera ser el bilateralismo en la relación de las dos naciones catalana y española, situadas en igualdad de trato en el texto catalán, tienen tratamiento y consideración en la sentencia conocida el jueves por la tarde-noche, y acatada pero también recurrida ante Estrasburgo por el tozudo Ibarretxe, que no se resigna...
Pero, tal y como se sospechaba de antemano, ese varapalo de los magistrados del TC es muy probable que no impida que el partido del propio lendakari se haya ofrecido para dar su apoyo a los presupuestos del Estado en las semanas que vienen, aproximadamente dentro de un mes, a cambio de algunas condiciones previas que se añadirían a otras contrapartidas, como el apoyo de los socialistas de Euskadi a los presupuestos vascos, o la permanente aprobación del Concierto y Cupo vascos. Pues bien, los cinco peneuvistas es probable que finalmente ayuden a que se aprueben los presupuestos, -junto con los dos diputados del BNG, o incluso con los otros dos de UPN...-, si el Gobierno accede al traspaso de las políticas activas del INEM y las competencias en investigación y desarrollo. Estas propuestas, naturalmente, han de negociarse en los próximos días entre el portavoz José Erkoreka, del PNV, y "los hombres de Solbes" o Solbes mismo, que habrán de calibrar si la propuesta vasca es excesiva o es aceptable.
Y en segundo lugar, si distorsiona o se entromete en el tiempo de campaña electoral que está oponiendo ya a socialistas y nacionalistas vascos ante las autonómicas del año que viene, en los hombres de Patxi López confían en ganar. Tampoco hay que descartar que de estas conversaciones y eventuales acuerdos con el PNV pudiera avanzarse en la probabilidad de futuro Gobierno vasco de coalición PNV-PSE, que finalmente terminara con el tripartito que ha venido encabezando Ibarretxe y que le ha permitido, por ejemplo, sacar adelante la Ley de Consulta gracias al voto decisivo de los probatasunos del PCTV.
En todo caso, y a estas alturas, no parece que el vicepresidente Solbes y el Gobierno en su totalidad, vayan a tener excesivamente complicada la aprobación de esos presupuestos que ya de antemano, y sin conocerlos, ha anunciado que rechazará el PP. Una vez más podría demostrarse que las posibilidades de que un Gobierno llegue a acuerdos con otras fuerzas, incluso en las circunstancias inicialmente más adversas, vienen a ser poco menos que infinitas...
José Cavero.