MADRID 10 Mar. (OTR/PRESS) -
Venía siendo tradicional que, concluidos los escrutinios, cada una de las fuerzas políticas explicaran, en beneficio propio, los resultados. Siempre había algún aspecto o factor que celebrar: aumento de v otos, aumento de escaños, o pérdida mayores de los adversarios. Cuando se llevaba escrutado el 65 por 100 de los votos, con una participación del 74 por 100 del censo, José Blanco cerraba las incertidumbres y declaraba vencedor al PSOE, con una horquilla de 168-171 escaños. Consiguientemente, cabía supone que el PP lograría en torno a los 150-155 escaños. El escrutinio mantuvo esos quince escaños de distancia...
¿Y las terceras fuerzas? Ahí estaba la gran debacle, tal y o se había anunciado en las encuestas, y tras observar hasta qué punto esta campaña previa se había centrado, en los dos grandes partidos. Debacle, sobre todo, para el tercer gran partido nacional, Izquierda Unida, cuyo secretario general venía denunciando y reclamando que se prestara atención a su propia situación de tercera fuerza pero con menos presencia en el senado que los nacionalistas de CiU, PNV e incluso ERC. Esta es la gran derrotada, al pasar de ocho a tres escaños, nada menos. Pero también sufre un deterioro gravísimo la Izquierda Unida de Llamazares. Esta vez, cada escaño de IU le habrá salido extraordinariamente costoso.
Más que nunca, después de ver reducida su presencia. Las encuestas a pie de urna incluso resultaron más terribles que la realidad última. Finalmente, IU podrá formar grupo parlamentario con sólo tres escaños. Insuficientes, en todo caso, para garantizarle al PSOE la mayoría absoluta del PSOE sin tener que recurrir a nadie más. De manera que Zapatero no tendrá más remedio que recurrir a CiU, la auténtica y única tercera fuerza en condiciones de garantizar esa mayoría parlamentaria a la que todo gobernante aspira. ¿Será costosa la factura de CiU a Zapatero? No quepa ninguna duda. Lo es desde el momento en que ve vengada su marginación a la hora de constituir el tripartito catalán de Montilla, con los votos de PSC, ERC e ICV. Trasladados al Parlament de Cataluña los resultados de estas generales, el tripartito se habría visto en muy seria situación. ¿Se verá forzado Montilla a cambiar socios de gobierno? No, a poco que pueda mantenerse. Pero se verá más debilitado por causa de sus compañeros de viaje y por la mayor fuerza de sus opositores convergentes.
En cuanto a la propia IU de Llamazares, es seguro que tendrá grave tormenta interna. Ya tuvo un anticipo en Valencia, y hemos visto estos días la sorprendente y lamentable coalición de la IU vasca con ANV en Mondragón. No pocos reclamarán que IU, de una vez, se declare vencida en sus supuestos básicos y en su pretensión de ser más izquierda que ninguna otra fuerza de entre las posibles. Pero IU es campeón de situaciones y trances difíciles. Los superó siempre, aunque generalmente a la baja.
José Cavero.