MADRID 7 Ene. (OTR/PRESS) -
Las elecciones de marzo se juegan lógicamente en toda España pero hay comunidades donde el pescado está más vendido que en otras. Salvo que las encuestas estén totalmente equivocadas y que la percepción general también falle, no cabe esperar grandes sorpresas en regiones como Murcia o Extremadura, por ejemplo, mientras que la incertidumbre es alta en Cataluña, tanto sobre la orientación del voto como sobre el nivel de participación. Los socialistas se juegan ahí buena parte de su futuro, dado que sus apoyos en Cataluña pueden permitirles compensar con creces la debilidad de Rodríguez Zapatero en Madrid, por donde será candidato.
Los riesgos para el PSC están en el cansancio del Estatut y, sobre todo, en el descontento motivado por la crisis de las infraestructuras, como acaba de confirmar un sondeo de la propia Generalitat de Cataluña, llevado a cabo en plena crisis ferroviaria. Dos de cada tres encuestados se declararon insatisfechos pero en cambio se mostraron muy receptivos a la idea de ir a votar, lo cual es decisivo -y en este caso alentador- para los socialistas.
El Periódico de Catalunya, un diario muy influyente en el cinturón de Barcelona, feudo tradicional del PSC, sostiene que los votantes socialistas, a pesar de ser los más afectados por la crisis de las infraestructuras, no están especialmente desmotivados. Pero también advierte de que los votantes del PP, que son los más insatisfechos con la situación general, se declaran más participativos que el resto, por mucho que los de otros partidos le van a la zaga. La joven candidata Carme Chacón es la ministra encargada de seducir y cautivar al electorado socialista, que también se ve a veces desorientado ante los deseos de Zapatero de pactar con Artur Más frente a la determinación del presidente Montilla de mantener su tripartido de izquierdas, con CiU en la oposición. Lo cierto, de momento, es que el escaso margen en las encuestas preocupa al PSOE, si bien confía en que el anticatalanismo practicado por el PP compense sus notorios errores.
José Luis Gómez