MADRID 17 Oct. (OTR/PRESS) -
Hay problemas que no deberían de aplazarse y uno de ellos es el de la financiación de las Comunidades Autónomas. No diré que si en su momento se hubiese abordado la financiación de la Cataluña las cosas no habrían llegado adonde han llegado pero a lo mejor serán diferentes.
Desde el Gobierno dicen que hasta el 2014 no toca abordar el problema de la financiación pero ahora mismo no hay presidente autonómico, incluidos los del PP, que no estén pidiendo al Gobierno que se siente a reelaborar un nuevo sistema de financiación porque el actual está al borde de provocar un colapso más allá de que desde la Generalitat se afirme que a Cataluña se le deben más de nueve mil millones de euros.
La verdad es que no comprendo las reticencias de Mariano Rajoy para hacer frente cuanto antes a algo que dentro de unos meses tendrá que hacer por más que el presidente le haya dicho a los suyos que ahora mismo no hay nada que repartir.
Quizá de todos los presidentes autonómicos el más claro y contundente respecto a la necesidad de un nuevo sistema de financiación lo esté siendo Ignacio González, el presidente madrileño. Algunos de los argumentos de González se parecen a los de Artur Mas, claro que la diferencia entre ellos estriba en algo sustancial: el madrileño no pone en cuestión la solidaridad con el resto de España. Por lo pronto el ministro Montoro prepara un documento detallado para responder a Artur Mas y a Ignacio González, que no sé yo si en el Gobierno le van a perdonar que proteste tanto a cuenta de la financiación.
Me parece a mi que el Estado de las Autonomías necesita unos cuantos retoques en lo que se refiere a la financiación, y esos retoques hay que darlos desde la solidaridad y el realismo, peor hay que darlos.
No sería admisible que como pretende los nacionalistas catalanes sus sistema de financiación no tuviera en cuenta al resto de España, pero tampoco es de recibo que Cataluña sufra a cuenta de una redistribución que no es equitativa y no tiene en cuenta sus necesidades.
Lo peor que puede pasar con un problema es que se pudra, y en mi opinión se rebajaría mucho la tensión existente, el malestar evidente en las Comunidades Autónomas, e incluso esa sensación que hay en Cataluña de que Madrid les esquilma, si el Gobierno planteara una negociación ya sobre el modelo de financiación. Ojo, no digo que se tenga que llegar a un acuerdo apresurado, digo que lo urgente es que se inicie el estudio y la negociación sobre ese nuevo modelo que todos reclaman.
Está claro que el actual modelo no da más de sí, que se ha agotado, que en la actualidad crea más problemas que resuelve. Por más que le irrite al Gobierno algunas de las reivindicaciones de Artur Mas y de Ignacio González, deben de ser cuanto menos consideradas. Eso sí, sin perder nunca de vista lo fundamental que es la solidaridad entre todas las Comunidades.