MADRID 25 Mar. (OTR/PRESS) -
Dicen quienes están cerca de él, que estos días José Blanco esta eufórico, que su amigo el presidente le ha agradecido en público y en privado la puesta en escena de la campaña electoral y el éxito cosechado. Zapatero confía en Blanco y tiene motivos para ello. Sonrisa a sonrisa y con mano de hierro, el secretario de organización del PSOE ha ido construyendo un partido a la medida del propio Zapatero. Del viejo PSOE no queda nada porque Blanco ha ido mandando al dique seco a toda una generación, ha ido cambiando todas las piezas, hasta lograr un partido distinto pero sobre todo dedicado a la mayor gloria de Zapatero.
De manera que, desde que Zapatero ganara aquel congreso en que resultó elegido secretario general, gracias, entre otros factores, a las maniobras de José Blanco, el hoy presidente no ha dejado de tener claro que tiene en don José a su mejor y más fiel escudero. Es más, en mi opinión Zapatero confía más en Blanco que en muchos de sus ministros, y además tiene una sintonía personal con él que no tiene con otras personas que aparentemente le están más cerca. Así que si hay que buscar una persona con verdadera influencia en Zapatero, a mi parecer hay que mirar a José Blanco, que calladamente y como quién no quiere la cosa, ha sido una pieza fundamental, la base sobre la que se ha ido asentando Zapatero.
No sé que destino le espera a José Blanco, pero supongo que el que él quiera, y de su inteligencia dependerá decidir si quiere seguir siendo el hombre que mueve hilos desde una más que aparente sombra o prefiere otro puesto de relumbrón. Por lo pronto, ha sido a José Blanco a quien Zapatero ha encomendado la tarea de conseguirle apoyos parlamentarios para superar la investidura en primera votación. A muchos les ha extrañado que José Blanco haya sido el elegido y, sin embargo, es una muestra pública y evidente de la confianza y complicidad entre el secretario general del PSOE y su secretario de organización. Ya digo que quienes están cerca de José Blanco, cuentan que éste combina las sonrisas con algún que otro ataque de mal humor, que es imperativo a la hora de organizar las cosas del partido, que es un estajanovista a la hora de trabajar, que exige mucho y se exige mucho a sí mismo, y que tiene una enorme habilidad para para confundirse con el terreno cuando es necesario. También cuentan que es de los poco que aún pueden llevar la contraria a Zapatero, pero que lo hace con tal habilidad que si ve que el presidente tuerce el gesto, él da una larga cambiada y a otra cosa. Y es que Zapatero hace tiempo que ha entrado en ese estadio en que entran con tanta facilidad los gobernantes de creer que la razón está de su parte y su verdad es la única verdad.
Siento curiosidad por ver cuál será el futuro inmediato de José Blanco, lo que no me cabe duda es que al día hoy es que, aunque no lo parezca, es el verdadero alter ego de Rodríguez Zapatero.
Julia Navarro.