MADRID 10 Sep. (OTR/PRESS) -
En estos días, importantes vertientes de la actualidad me recuerdan que la vida política sufre el acoso de la extrema levedad de su ser. Mirando al exterior, nos encontramos con la absurda situación creada por la intervención del Estado USA de las dos famosas y enormes hipotecarias en apuros, lo que ha producido una ola de optimismo y de alza en las bolsas de occidente. Me pregunto qué neoliberalismo es éste, que desprecia y rechaza al Estado cuando le va bien y que busca su refugio y protección, incluso nacionalización, cuando las cosas le van mal. Las palabras hipocresía y falsedad son poca cosa para calificar el fenómeno. Eso lo sabíamos desde antiguo, pero tal vez nunca mejor que ahora vemos la verdad de aquello de socializar las pérdidas y privatizar los beneficios como el estandarte de esa corriente político-económica predominante hoy, aunque no sabemos por cuánto tiempo. Espero tratados doctrinales en los próximos tiempos para que los gurús nos expliquen qué pasa, a dónde vamos, qué tenemos que hacer, cuál es el futuro que nos aguarda.
La otra vertiente de actualidad, más directamente política, que incide en lo de la extrema levedad de su ser es el fantástico acuerdo entre Zapatero y Rajoy, entre el PSOE y el PP, acuerdo, según titular de un importante diario, sobre un gobierno de los jueces partidista, es decir, plagado de magistrados y juristas con grandes hojas de servicios, al servicio, valga la redundancia, de sus respectivos partidos, especialmente PSOE y PP. Me parto de risa cuando a continuación alguien proclama que ejercerán sus funciones en el Consejo del Poder Judicial con una gran independencia e imparcialidad. Extremadamente leve todo ello, incluido quien dice esto últimos y cuyo nombre no recuerdo. Espero tratados doctrinales de los gurús para que nos expliquen cómo el órgano de gobierno de los jueces va a ser imparcial e independiente si lo han nombrado los partidos y además está integrado por personas que tanto deben a esos partidos y que tan alto grado de compromiso les une y les somete a ellos. Estoy impaciente.
Pedro Calvo Hernando.