Actualizado 01/04/2008 02:00

Ramón Pi.- Desde la libertad.- Soraya

MADRID 1 Abr. (OTR/PRESS) -

Soraya Sáenz de Santamaría y Pío García Escudero serán los portavoces parlamentarios del Partido Popular, respectivamente, en el Congreso y el Senado. Ahora no tardarán en salir quienes recuerden aquello tan original de los montes que parieron un ratón. ¿Qué esperaban, pues? ¿No habíamos quedado en que Mariano Rajoy era un hombre previsible? Por otra parte, ¿había tanto donde escoger?

Es obvio que las decisiones políticas, tanto del Gobierno como de la oposición, están sujetas a crítica. En este caso hay dos críticas posibles: la primera es el silencio obstinado de Rajoy hasta la víspera de la constitución de las Cámaras; la segunda es si Soraya era la mejor opción, o si había otras mejores. Sobre ambos puntos hay buenas razones a favor y en contra, pero Rajoy ha mostrado la disciplina de su partido (¿comprobarla por sí mismo, acaso?), y ha tenido una excelente ocasión de ver quiénes quieren marcarle la agenda, y quiénes no. Y todo eso, con el mínimo coste posible.

Ahora la prueba ya es de otra naturaleza: ahora se trata de ver si Soraya va a estar a la altura de la difícil misión que le espera, porque no tiene la excusa de decir que desconoce que los socialistas mienten como respiran, y al mismo tiempo habrá de conseguir que la opinión pública se la crea a ella antes que a sus principales oponentes parlamentarios. Y todo eso sin contar que, para un partido que no gobierna, el Parlamento es, de hecho, la gran ventana por la que los ciudadanos van a enjuiciarlo y, llegado el momento, a otorgarle o no su confianza en las urnas.

Ramón Pi.

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