Actualizado 28/02/2008 01:00

Victoria Lafora.- Boicoteadores y algo más

MADRID 28 Feb. (OTR/PRESS) -

En esta alborotada campaña electoral están surgiendo como setas (la imitación, ese arte bastardo, siempre se ha practicado mucho en este país) individuos que se dedican a boicotear los mítines, conferencias o actos públicos de los políticos. Cuando el boicot se convierte en algo más y los individuos pasan a la categoría de cafres violentos, que obligan a la fuerza pública a proteger al candidato de intentos de agresión, y además le impiden pronunciar su conferencia debe intervenir el fiscal.

Eso es lo que le sucedió a la responsable vasca del PP Maria San Gil y a la diputada catalana del mismo partido Dolors Nadal. En dos recintos universitarios, sede del pensamiento, intentaron agredirlas y casi lo consiguen. Eso es intolerable. Pero tampoco es muy presentable la utilización que de estos hechos deleznables ha intentado hacer el PP culpando a la "España del talante de Zapatero" de las agresiones a los suyos. Mitin tras mitin Rajoy ha repetido, con gesto cómplice hacia sus seguidores, que los intentos de agresión estaban provocados siguiendo las órdenes de Zapatero de mantener la tensión durante la campaña. Le ha faltado decir que los energúmenos eran enviados de ZP para crear ambiente. Lo sucedido es lo suficientemente grave como para no necesitar la demagogia, ni mezclar churras con merinas.

Porque, ¿ahora como van a explicar lo sucedido el martes en la Facultad de Derecho de Valencia, donde fue insultada la candidata Maria Teresa Fernández de la Vega?. La cosa no fue tan grave (en esto hay que distinguir entre boicoteadotes y algo más) porque la vicepresidenta si pudo dirigirse a los estudiantes, que es a lo había ido. Aunque tuvo que salir protegida por sus escoltas y con pancartas que decían: "Esto no es España, políticos fueran de la Universidad". Parece que con este hecho se les ha acabado el victimísmo a los populares. Ya no van a poder seguir vendiendo que los persiguen los radicales por defender a España.

Al margen de la implantación minoritaria que estos movimientos antisistema puedan tener en la Universidad Española, la clase política debería hacer una reflexión ante lo sucedido estos días. Porque los incidentes se han producido en las facultades de Galicia, Cataluña, Valencia y Madrid. El Centro y la periferia. Posiblemente los estudiantes, radicales o no, vean como ajenos a unos políticos que solo pisan sus aulas en campaña electoral, que cambian planes de estudios sin contar con ellos y que ni siquiera se ha cumplido la promesa de las "soluciones habitacionales". ¿Por cierto que era eso?

Victoria Lafora

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