Publicado 21/11/2013 12:00

Victoria Lafora.- Callados y en casa

MADRID 21 Nov. (OTR/PRESS) -

Al PP nunca le han gustado las manifestaciones multitudinarias salvo cuando participan sus dirigentes y son de apoyo a la AVT, contra los matrimonios de homosexuales o en contra del aborto. Los "yayoflautas" que protestan contra las preferentes que les han robado sus ahorros, los antideshaucios que intentan proteger a los que pierden sus viviendas, son vocingleros y peligrosos. En cualquier momento se monta un follón y acaban agrediendo a las fuerzas de orden público. Sin embargo, esas manifestaciones de la derecha, toda gente de orden, vestidos de domingo y con los niños de la mano son las que hay que proteger.

Por eso este viernes van a aprobar en el Consejo de Ministros una Ley de Seguridad Ciudadana con la que se pretende que todos esos "indeseables" que habían tomado la calle acusando al Gobierno de ignominias y dando una pésima imagen de España, dejen de protestar. Porque, el riesgo de que una multa les quiebre los restos de su depauperada economía, les va a obligar a quedarse en casa y calladitos.

Hay destacados juristas, seguramente son ignorantes, que han alertado del riesgo de colisión con los derechos fundamentales recogidos en la Constitución, entre ellos el de reunión y manifestación. Pero Rajoy, ayer mismo en la sesión de Control al Gobierno, negó que este nuevo "recorte" (no económico pero si de las libertades) sea una "mordaza" dado que su obligación es la de "garantizar la seguridad y la libertad".

Curiosamente, tanto en las manifestaciones multitudinarias como en las encuestas del CIS, no se ha oído a la ciudadanía ni una sola petición de más seguridad o libertad. Si se exige al Gobierno que cumpla con su obligación de defender y proteger la Sanidad Pública, la Escuela Pública, que persiga la corrupción, que no recorte las pensiones etc. Pero esas voces a Rajoy y a los suyos no les interesan, no las oyen. Pese a que son las que les van a costar las elecciones.

En nombre de la seguridad se quiere prohibir las grabaciones de policías apaleando a pacíficos contribuyentes. De nada ha servido la evidencia de que las imágenes de los vecinos son las que han permitido demostrar la paliza que los Mossos dieron a un empresario que falleció por los golpes. O evidenciaron la desmesura de la represión policial en la estación de Atocha tras la manifestación del 15M. Eso sí que es inseguridad.

Para desprestigiar los movimientos ciudadanos, que tanto les repelen, y dar seguridad a esa mayoría silenciosa que nadie sabe dónde está, han metido en el mismo saco de la seguridad ciudadana las protestas cívicas con el botellón, la prostitución o la quema de contenedores.

Al final, para la derecha, todos ellos son gente de mal vivir que ensucia las calles y a la que hay que reprimir.

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