-Una de las pruebas inculpatorias es una maquinilla de afeitar con el ADN del etarra que no se utilizó en el juicio del secuestro de Aldaya
MADRID, 28 May. (OTR/PRESS) -
El etarra Gregorio Vicario Setién fue condenado hoy a una pena de 17 años y seis meses de cárcel por el secuestro en 1996 del industrial vasco Cosme Delclaux, que permaneció durante 232 días encerrado en el mismo zulo en el que también estuvo cautivo José María Aldaya. Pero las conexiones entre los dos secuestros no acaban aquí, ya que una de las pruebas inculpatorias en las que se basa la condena es una maquinilla de afeitar con el ADN del etarra hallada en el zulo que no se utilizó en el juicio del secuestro de Aldaya. Además, la Audiencia Nacional condenó a la misma pena que a Vicario Setién al también miembro de ETA José Ordónez Fernández, alias 'Josu', también por su participación "directa, material y voluntaria" en el secuestro del empresario vasco.
La Sección Segunda de lo Penal considera a ambos terroristas culpables de un delito de secuestro terrorista y, además de los 17 años y medio de cárcel, les obliga a indemnizar con 250.000 euros al propio Delclaux por los daños morales derivados del secuestro y con 6.010.121 euros al padre de la víctima, Álvaro Delclaux, por el importe del rescate satisfecho a los terroristas. También tienen una orden de alejamiento durante los diez años siguientes a su excarcelación.
La sentencia considera probado que los dos etarras, siguiendo las instrucciones de la dirección de ETA, vigilaron al empresario para conocer sus hábitos y que el 11 de noviembre de 1996 ambos interceptaron a Delclaux cuando se disponía a entrar en su coche. El industrial vasco permaneció en cerrado en un zulo de 90 centímetros de largo, tres de ancho y menos de dos metros del altura durante 232 días. Allí contaba con la única compañía de un colchón, una mesa, un retrete y una radio permanentemente mal sintonizada.
EL MISMO ZULO QUE ALDAYA
Se trata del mismo zulo, ubicado en una nave industrial en Irún (Guipúzcoa), en el que permaneció secuestrado José María Aldaya desde el 8 de mayo de 1995 hasta el 13 de abril de 1996. Precisamente una maquinilla con el ADN de Vicario Setién y en su día no se aportó en el juicio por el secuestro de Aldaya, lo que motivó su absolución. En aquella ocasión, ni el fiscal Ignacio Gordillo ni la Asociación Víctimas del terrorismo (AVT), personada como acusación popular, aportaron como prueba el informe pericial que daba constancia de que el ADN de la maquinilla coincidía con el del etarra.
ETA reclamó a la familia de Delclaux, en una carta que contenía una bala, 2.500 millones de pesetas (15 millones de euros) a cambio de su libertad. Finalmente, dieron 6.010.121 euros en dos pagos, pero la banda terrorista, al paso de los años, reclamó intereses a la familia. Una vez efectuados los pagos, el empresario fue liberado el 1 de julio de 1997, cuando los terroristas le dejaron atado a un árbol en el término municipal de Elorrio (Bilbao).