Actualizado 08/01/2007 18:20 CET

Crónica Suceso (2).- Se ahorca en prisión el supuesto parricida de Osuna (Sevilla) que asesinó a su mujer y a su hija

- Estuvo sometido al protocolo de prevención de suicidio durante su primer mes en la cárcel

SEVILLA, 8 Ene. (OTR/PRESS) -

El acusado de doble homicidio de Osuna (Sevilla) aparecía muerto el pasado sábado en el centro penitenciario 'Sevilla II', donde ingresó el pasado septiembre acusado del doble asesinato de su mujer y su hija, que estaba embarazada de pocos meses. Al parecer, el supuesto parricida se ahorcó con un cinturón aprovechando que estaba solo en su celda. Durante el primer mes que el supuesto asesino estuvo en prisión estuvo sometido al protocolo de prevención de suicidio. En los días previos a su suicidio, los expertos aseguran que no mostraba ninguna conducta tendente a la autolesión.

El hombre, de 58 años, fue encontrado por un funcionario de prisión cuando acudió a abrir las celdas para que regresaran los reclusos después de la cena. En teoría todas tenían que estar vacías, pero el presunto parricida apareció ahorcado con su propio cinturón y colgado de la litera. Según fuentes de Instituciones Penitenciarias, el compañero del supuesto parricida "no había notado la ausencia", por lo que creen que el fallecido se escondió bajo la cama para que creyeran que no estaba.

El supuesto asesino, F.L.M, no había intentado en ningún momento ni presentaba, según los expertos, una conducta tendente al suicidio, pese a que intentara quitarse las vida poco después de los hechos. No obstante, durante su primer mes de ingreso sí estuvo sometido al protocolo de prevención de suicidios debido al delito cometido, ya que, cuando se trata de asesinatos de familiares "el autor suele recapacitar y darse cuenta de la importancia de los hechos que ha cometido". Tras el mes en el que estuvo sometido a dicho protocolo, el fallecido fue llevado a una celda con compañero, ya que, en ese tiempo, no presentó ningún síntoma delator de riesgo.

LOS HECHOS

El suceso tuvo lugar el pasado 27 de agosto cuando el presunto asesino, albañil de profesión y sobre el que ya pesaba una orden de alejamiento, se presentó en el domicilio de su esposa, de la que estaba separado, con una escopeta y disparó a su esposa, de 52 años, y a su hija, de 33, cuatro tiros con dicha arma.

Acto seguido, el agresor abandonó la vivienda familiar y se refugió en el domicilio donde residía desde su separación, en el que intentó quitarse la vida con la misma escopeta, esta vez, disparándose en la cara. Fue entonces cuando varios agentes de la Guardia Civil, que lo perseguían para detenerlo, entraron en la casa e intentaron evitar el propósito del presunto parricida, aunque no lo consiguieron del todo, ya que se produjo varias heridas por las que precisó de hospitalización.