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MADRID, 12 Jun. (OTR/PRESS) -
Hace 52 años Nelson Mandela, fue uno de los ocho hombres acusados de conspiración y sabotaje en el llamado juicio de "Rivonia", el nombre de un suburbio de Johannesburgo, donde los líderes del Congreso Nacional Africano se habían escondido en una casa de campo.
"Estoy feliz y al mismo tiempo, profundamente soy capaz de volver a Soweto. Lo que me entristece es ver que todavía está sufriendo bajo el sistema inhumano del apartheid".
Esta fue la primera declaración hecha por Mandela en febrero de 1990, cuando salió de la cárcel, donde había permanecido confinado durante casi 28 años. Sus primeras palabras en libertad fueron tapadas por las voces de sus seguidores, que cantaron en un ambiente de fiesta el himno Dios salve a África.
La canción se convirtió en un himno nacional y Mandela fue elegido en 1994 el primer presidente negro en la historia de Sudáfrica. En octubre del mismo año, recibió junto con el último presidente blanco, Frederik de Klerk, Premio Nobel de la Paz.
Mandela, líder del entonces prohibido Congreso Nacional Africano (CNA,), se había opuesto a la implantación del régimen de segregación racial total en Sudáfrica ("apartheid") tras de la victoria del Partido Nacional en 1948.
El Apartheid impedía a los negros en su propia tierra participar en política y acceder a las profesiones mejor pagadas. También los obligó a vivir en barrios separados de los blancos. Se prohibieron los matrimonios mixtos y las relaciones sexuales entre personas de diferentes razas.
La oposición al régimen del apartheid se intensificó a partir de los años 50, cuando el Congreso Nacional Africano, fundado en 1912, puso en marcha una campaña de desobediencia civil. En 1960, después de la matanza de 67 personas de color por la policía en una manifestación, el CNA fue prohibido.
Mandela había ingresado en el CNA en 1941 y ya había sido arrestado y encausado con anterioridad a que se le privase definitivamente de libertad en 1962. En el proceso de Rivonia hizo un alegato final de más de 4 horas contra el apartheid.
El resultado fue la condena a cadena perpetua y su envío a la prisión de Robben Island, en la que permanecería 18 años del total de 27 y medio que estuvo en prisión.
Mientras estuvo en la cárcel, su reputación creció, y llegó a ser conocido como el líder negro más importante de Sudáfrica.
Para Mandela, la cárcel fue como una universidad, ya que de ser un machista redomado, se convirtió en defensor de los derechos de la mujer; en la cárcel tuvo tiempo para leer y pensar. "Yo era un joven agresivo y arrogante".
Fue liberado en 1990 y participó en el restablecimiento de la democracia, lo que puso fin al apartheid e hizo que la población negra obtuviera el derecho al voto. Se convirtió además en el primer presidente negro sudafricano y en uno de los principales interlocutores africanos en el mundo.