Actualizado 06/08/2016 13:24

C. Hiroshima.- Se cumplen 71 años del lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima

Lanzamiento de la bomba atómica en Hiroshima por parte de EEUU
REUTERS

MADRID 6 Ago. (OTR/PRESS) -

El 6 de agosto de 1945 el mundo cambia para siempre. La potencia de la bomba atómica lanzada sobre la ciudad japonesa de Hiroshima hace 71 años supuso un antes y un después sobre la capacidad del ser humano de destruir, no sólo a sus semejantes -algo que lleva comprobando la humanidad desde sus orígenes- sino la posibilidad que tenemos como especie de destruir el mundo.

Se conmemora hoy el triste acontecimiento del primer lanzamiento de una bomba atómica sobre una ciudad de manera indiscriminada. Contra toda una población. Las consecuencias de esta decisión fueron más de 140.000 muertos en Hiroshima, pero no se acabó aquí. Tan sólo tres días más tarde se repitió el lanzamiento de otra bomba nuclear. Esta vez sobre la ciudad japonesa de Nagasaky ocasionando más de 70.000 fallecidos, en su mayoría civiles. No fueron solo los muertos en aquellas primeras horas o días, la radiación de la bomba ocasionó enfermedades y malformaciones durante las siguientes generaciones.

¿Porqué se eligió Hiroshima? Pues la elección se debió básicamente a que no era una ciudad especialmente castigada por los bombarderos americanos. Además se trataba de una base militar importante y Estados Unidos quería probar el efecto de la bomba atómica y demostrar claramente su superioridad armamentística con el claro convencimiento de que tal muestra de poder supondría el fin de la guerra.

Por desgracia, las autoridades japonesas no se rindieron ante la evidencia de destrucción y sus conciudadanos tuvieron que sufrir otro ataque nuclear. El gobierno japonés dio por hecho que los Estados Unidos sólo tenían una bomba atómica y, por tanto, pensaron que debían resistir y mantenerse armados. No obstante, esta respuesta fue prevista por los estadounidenses y como muestra de que tenían más bombas y de mayor fuerza destructiva lanzaron la segunda bomba.

Esta vez la castigada era la ciudad de Nagasaky tres días más tarde, el 9 de agosto. Mueren 74.000 personas, en su mayoría también civiles. Japón se rinde finalmente y concluye la Segunda Guerra Mundial. Comienza la Guerra Fría y el terror del mundo a

que se volviera a repetir el horror de una bomba nuclear. Empieza la carrera por ver qué país tiene más bombas nucleares y más potentes. El mundo tiembla durante décadas ante la posibilidad de una catástrofe a nivel mundial. Era evidente que existían y existen bombas atómicas para destruir el planeta entero varias veces.

El equilibrio de "fuerzas atómicas" entre los dos grandes bloques enfrentados, EE.UU y la antigua Unión Soviética, ha evitado afortunadamente que se volviera a lanzar una bomba nuclear sobre una población civil. El miedo a la destrucción total ha evitado que nos destruyamos como especie pero la prueba del horror sí la vivieron en Hiroshima y Nagasaky hace ahora 71 años.

La bomba en Hiroshima se lanzó en un paracaídas y explotó a 580 metros de suelo. Al instante se sabe que murieron unas ochenta mil personas. No es que murieran, es muchas de ellas desaparecieron. Tal cual. El calor era tan intenso que sus cuerpos simplemente se redujeron a la nada. A los muertos del primer instante se suman muchos más, hasta la cifra de más de 140.000 hombres, mujeres y niños que padecieron la radiación a largo término, enfermedades irreversibles y malformaciones durante generaciones.

La devastación de Hiroshima llegó montada en el avión B-29 conocido como "Enola Gay". La bomba fue montada encima del avión para evitar un accidente nuclear al despegar. Acompañando al "Enola Gay" iba otro avión con el objeto de fotografiar y documentar lo que iba a suceder. La bomba de uranio que se lanzó sobre Hiroshima llevaba el irónico apodo de "Little boy" (niño pequeño). Curiosa denominación para tan enorme monstruo que destruyó la vida de tantos menores.

En pocos minutos, la columna de humo y fuego de un color gris-morado surgió en la tierra a una temperatura de 4.000º centígrados. Todos los edificios en un radio de 13 kilómetros quedaron totalmente destruidos. Tokio, a unos 700 kilómetros de distancia perdió todo contacto con la ciudad devastada. El gobierno japonés envió una misión de reconocimiento para informar sobre lo sucedido pero en Hiroshima solo quedaba una enorme cicatriz en la tierra, rodeada de fuego y humo.

Hiroshima y Nagasaki, las dos ciudades japonesas que vivieron el terror atómico, son el triste testimonio de lo son siempre las historias de guerra, siempre unidas a la crueldad como algo imposible de separar.

Hombres, mujeres y niños, que jamás habían empuñado un fusil, fallecieron en un instante y el temor a las consecuencias que provocaba semejante artefacto nuclear condicionó durante décadas la política en el mundo.

Jamás se ha vuelto a detonar una bomba nuclear sobre una población civil aunque la guerra y la barbarie siguen provocando la muerte de miles de inocentes cuyo único error es estar en el lugar equivocado en el momento equivocado.

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