MADRID, 12 Jul. (OTR/PRESS) -
Un 12 de julio de 1986, hace exactamente 30 años, se visitaron por primera vez los restos del Titanic en el fondo del Atántico. Sucedió 74 años mas tarde del hundimiento del barco mas famoso de la historia.
Recuperar los restos del buque fue siempre algo pendiente desde que se hundiera en el Atlántico Norte en la noche del 14 al 15 de abril de 1912.
Sus restos reposan a mas de 3.800 metros de profundidad y hasta 1985 no fue posible localizarlos, a pesar de los muchos intentos, la mayoría de ellos absurdos e irreales.
Fue precisamente un 12 de julio de 1986, un año mas tarde de que se descubriera su ubicación exacta, gracias a un nuevo sonar de barrido vertical, cuando se visitaron los restos en el sumergible "Alvin".
La búsqueda del Titanic fue en realidad una tapadera para una misión secreta del Gobierno estadounidense durante la Guerra Fría. Se trataba de encontrar dos submarinos nucleares en la zona.
Según explicó en su momento el responsable de la investigación, Robert Ballard: "No queríamos que los rusos supieran dónde estaban las armas, así que necesitábamos una historia". Y la búsqueda de los restos del Titanic fue la excusa perfecta para investigar la zona en profundidad.
Cuando Ballard concluyó su misión para el Ejército norteamericano, obtiene el permiso, durante 12 días, para localizar los restos del Titanic. Realmente solo necesitó nueve días, porque el 12 de julio de 1986 pudo visitar los restos del famoso buque en el sumergible "Alvin".
Se les planteaba entonces el problema sobre qué hacer con los restos del barco, si sacarlos a la superficie o conservarlos bajo el agua, como si se tratara de un yacimiento arqueológico. Finalmente se decidieron por dejar el Titanic donde se había asentado, como una muestra de respeto por los fallecidos.
Al dejar el buque como estaba, sin coger ni una sola pieza del mismo, perdieron los derechos sobre el barco y diferentes empresas comienzan a recuperar objetos que se exhiben hoy en museos y han sido objeto de codiciosas subastas.
La localización y encuentro definitivo del barco puso fin a multitud de iniciativas que se llevaron a cabo prácticamente desde el hundimiento del famoso trasatlántico. Desde que se conoció la triste noticia surgieron proyectos para hacer resurgir la nave.
Grandes familias, como la Guggenheim o los Astor, que habían perdido familiares con la desgracia, querían recuperar sus pertenencias y a sus familiares. En un proyecto con la compañía Merrit&Chapman, se propusieron dinamitar el barco para que al menos los cadáveres pudieron flotar de nuevo y así recuperarlos. Idea que no se efectuó finalmente, como muchas otras que se pensaron en esos primeros años después del suceso.
Es a mediados de los años 50 cuando se consolidan ideas mas sólidas y creíbles, pero todas ellas fallaban porque se desconocían las coordenadas exactas del hundimiento y no se disponía de la tecnología necesaria.
Se necesitaron 73 años para localizar los restos y 74 para poder acceder a ellos.