25 de mayo de 2020
 
Actualizado 02/04/2008 0:00:35 +00:00 CET

Agustín Jiménez.- Uno de abril

MADRID, 2 Abr. (OTR/PRESS) -

Al final parece que el duque de Edimburgo no mandó asesinar a Lady Di. Quien casi fuera su suegro, Al Fayed, emigrante de éxito de origen musulmán que se compró unos almacenes para él solo y luego, como hacen todos los emigrantes célebres de Inglaterra, se hizo con un equipo de fútbol, ha librado durante diez años su encarnizado combate para que se reconociera lo que él sospechaba. Un tesón tan meritorio como el que desplegaron Rajoy y su banda de chistosos para demostrar la conspiración del 11-M, aun después de que se acreditase que el atentado de Atocha lo organizó Aznar para difamar a ETA.

A los múltiples veteranos del PP, el 1 de abril les suena de otra cosa, pero, en muchos países forasteros, la fecha es un carnavalillo informativo en que los periodistas están autorizados a publicar tonterías. Periódicos y estaciones de radio rivalizan en inventar bulos como en España cuando llegan los Santos Inocentes o cuando Acebes hacía declaraciones. Siempre hay alguien que pica, pero cada vez resulta más trabajoso urdir una historia que llame la atención. Lo maravilloso, lo estrambótico se ha hecho rutinario. Vemos las noticias y no tenemos forma de decidir si lo que pasa es raro o si lo raro es lo único que pasa.

La semana pasada surgió un señor, un varón, un macho de apariencia humana que admitió estar embarazado de un montón de meses. No era el 1 de abril sino un lío padre. El afortunado mantiene una página web para demostrar que es japonés - otros sostienen que es de Oregón- y pionero en este campo y que piensa ponérselo difícil a los inventores de inocentadas. O eso creía él. Una investigación somera descubrió en segundos que, en 1999, un indio con los cromosomas en su sitio se quejó de dolores de estómago. Transportado al hospital, resultó estar embarazado de su hermano. La India es una potencia extraordinaria. De otro indio hemos averiguado que mantenía relaciones íntimas con un erizo.

Ante tal panorama, ¿cómo va a conseguir un periodista honrado que se le haga caso? ¿Publicando la autopsia de la mujer barbuda? Desde hace varias temporadas, la verdad tiene más imaginación que la mentira. Abramos los periódicos. En Zimbabue, Mugabe va ganando las elecciones democráticas. En la plaza Tienanmén brilla la antorcha olímpica, ningún cadáver rezonga y docenas de ministros de Exteriores dicen que vale. En un extremo de la tierra, el frío polar ha tenido un hermanito a quien han llamado calor polar. Los dos juegan ahora a romper témpanos de hielo. Otro ejemplo: Italia suspende la fabricación de mozarella a cambio de licencias para exportar basura. Los suizos, especialistas en amasar el oro ajeno, ahora compran mierda a los italianos y pagan por ella. No tenía razón Papini: "Si la mierda tuviera valor, los pobres nacerían sin culo". Hoy todo el mundo tiene culo.

La única noticia que no se tragaría nadie es la de que Rajoy había ganado unas elecciones. Pero no se confíen.

Agustín Jiménez.

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