Andrés Aberasturi.- Lo que aún nos queda por ver

Actualizado 07/02/2015 12:00:39 CET

MADRID, 7 Feb. (OTR/PRESS) -

Pues si la cosa estaba ya algo confusa, la salida de Tania Sánchez de IU, y --según ha dicho-- no en dirección a Podemos sino con siglas nuevas, ha puesto la guinda al pastel de una presunta confusión en el panorama político español que se tambalea como un flan después del último CIS y en un año con no sé cuantas elecciones. Podemos va --porque puede, es cierto-- de absoluto protagonista de todo con sus siglas y marcas blancas y a su puerta hacen cola asociaciones, movimientos ciudadanos, colectivos cabreados y muy posiblemente sectores de IU y el PSOE. Esto es así. No hay más que echar un vistazo a Cataluña para ver juntos y del brazo a Guanyem, ICV y Procés Constituent todos bajo la tutela --les guste o no-- de Podemos. En Madrid, han consensuado un documento, que también han puesto en manos de Podemos, Ecologistas en Acción, Plataforma contra la Privatización del Canal de Isabel II (PCPCYII), Mesa en Defensa de la Sanidad Pública, Plataforma Madrid en Transporte Público, Red de Huertos Urbanos de Madrid, Plataforma de Afectados por la Hipoteca de Madrid (PAH Madrid), Asociación de Afectados por la Venta de Vivienda Pública, Hacenderas, Plataforma Mayores en Acción, Asamblea Marea Verde y la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM). Y lo que aún nos queda por ver.

Por eso lo curioso es la guerra abierta entre los oficialistas de IU y, naturalmente el PSOE, contra el partido de los círculos que predica, en palabras de Luis Alegre, "construir una plataforma de empoderamiento popular". A mí estas frases tan altisonantes --y sobre todo la palabra "empoderamiento"-- me dan un poco de repelús, pero esa es otra historia. La pregunta que se hace el personal es obvia: ¿Y por qué no se junta toda la izquierda si realmente apenas hay diferencias entre lo que dicen unos y otros?

Y ahí está el quid de la cuestión. Podemos lo ha dicho claramente: El PSOE debería dar un giro de 180 grados para sentarse a hablar con ellos. Y son más de cien años de historia para que ahora vengan unos niñatos y les acusen de todos los males habidos y por haber, les llamen casta con desprecio, descalifiquen las Constitución que ungieron González y Guerra y les hagan pasar por la humillación --calculada-- de condicionar cualquier acuerdo a ese giro imposible. ¿O no?

Bien, nos queda IU con o sin Tania Sánchez. El problema ahí está en que, sencillamente, Podemos se los ha merendado y encima desprecia olímpicamente ese viejo calificativo de "izquierda". Porque Podemos --y esa es otra-- ha sustituido y enterrado la tradicional y obsoleta división ideológica de "derechas e izquierdas" por algo que ellos ven más progre y que, humildemente, a mí me parece una regresión histórica: "Los de arriba y los de abajo". Eso vende, claro, pero traducido no es otra cosa que la viejísima lucha de clases cuyos primeros planteamientos teóricos habría que buscarlos --además de en los clásicos-- en el gran Maquiavelo inspirador en este asunto seguramente del mismísimo Carlos Marx.

Decir que lo de izquierda y derecha está superado para justificar una construcción ideal de una "plataforma de empoderamiento popular" en la que cualquier decisión habría que tomarla a base de referendos continuos --por cierto, nada sencillos técnicamente a día de hoy en los llamados "círculos"-- no parece un pensamiento demasiado posible a no ser que el mundo al que pertenecemos se dé la vuelta como un calcetín o vayamos nosotros por libres no sabemos muy bien a dónde.

El panorama está complicado y las encuestas son lo que son. Si la política económica del PP sigue funcionando medianamente bien como ha reconocido incluso el propio secretario general del PSOE, en este país pueda haber aún sorpresas, y más si esa chulería simpática que pasea con la manos siempre en el bolsillo, el ministro responsable de los dineros griegos, se choca al final contra un muro europeo más o menos previsible, menos duro quizás del que podría ser, pero muro-muro se mire por donde se mire.

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