Publicado 24/04/2021 08:00CET

Antonio Casado.- De debates y sondeos

MADRID, 24 Abr. (OTR/PRESS) -

Ni el debate a seis ni el último sondeo del CIS nos van a sacar de dudas mientras la indecisión y la inconsistencia habiten en el electorado de la Comunidad de Madrid. La indecisión viene documentada en un 20 %. Y la inconsistencia anida entre quienes votan movidos más por el rechazo a otros que por afinidad a la opción votada. Ejemplo: Iglesias alimenta el voto a Ayuso y, aunque en menor medida, Ayuso alimenta el voto a Iglesias, por citar los dos sesgos más evidentes.

La encuesta del CIS clavetea su recado de "empate técnico", por un lado, y el voto indeciso o inconsistente, por otro, nos permiten afirmar que hay partido. El debate a seis del miércoles pasado no cambia las quinielas. Más previsible no pudo ser: duelo político de fondo entre bloques encabezados por Ayuso (PP) y Gabilondo (PSOE), aunque el duelo verbal estuvo a cargo de Ayuso e Iglesias (UP). De Iglesias y Monasterio (Vox) en algunos momentos.

Sin novedad. Nada relevante en la movilización del voto que no haya movilizado ya. Que Iglesias vuelva a acusar a Ayuso de trabajar contra el Gobierno de coalición de Sánchez, o que Ayuso insista en que Sánchez pretende cambiar el modelo de sociedad, mientras ignora a su candidato, Ángel Gabilondo, no levanta al público de los asientos.

En cambio, se fueron vivos temas de fondo planteados por otros candidatos. Mónica García (Mas Madrid) cuestionó el milagro económico supuestamente debido a la suavización de las restricciones por la pandemia. Y Edmundo Bal (Ciudadanos), se esforzó inútilmente en recordarnos la sed de centralidad de la política española y la decisiva contribución de su partido a las políticas más exitosas del Gobierno de Ayuso.

Monasterio dio a los demás la oportunidad de defender a los "menas". Lo mismo ocurrió con las despectivas alusiones de la presidenta a los "mantenidos" de las colas del hambre. Las colas del hambre no salen en la foto. Ni siquiera en campaña se profundiza sobre el hecho de que los índices de pobreza se han disparado en Madrid. Los candidatos prefieren la esgrima de salón sobre libertad o desmadre, subir o bajar impuestos, fascistas y antifascistas, transfuguismo, empadronamientos irregulares, encuestas, frases ocurrentes, mentiras y videos.

Pero la realidad está ahí interpelando a la clase dirigente. Cada vez más gente necesitada, más comedores sociales y en más zonas de la Comunidad. Empresarios arruinados, trabajadores en ERTE, uno de cada tres jóvenes sin trabajo, familias sin pan, sin techo, o ambas cosas a la vez. Y ahí sigue inmóvil el dato que a nadie moviliza: los 400 madrileños vulnerables atendidos mensualmente a lo largo del año 2020 que se han convertido en 4.000 diarios en lo que llevamos del año 2021, según fuentes de Cáritas y la Fundación Madrina. Pero todo eso, ya digo, prácticamente no existe en las agendas de los candidatos.

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