Publicado 25/06/2022 08:02

Antonio Casado.- La estrella de Feijóo

MADRID, 25 Jun. (OTR/PRESS) -

Iniciativas tan defendibles como la iniciativa europea de Sánchez para sacar el trigo de Ucrania por vía férrea, camino de los silos españoles, o las medidas del Consejo de Ministros de este sábado para combatir la subida de los precios, ya no le cunden al Gobierno de coalición PSOE-UP, frente a la irresistible ascensión del nuevo PP que vende tranquilidad, moderación, centrismo, transversalidad y política para adultos.

Los dirigentes del PPE, el grupo del Parlamento Europeo al que pertenece el PP, recibieron en Bruselas el miércoles pasado a Núñez Feijóo como un triunfador. No tanto por haber barrido en las elecciones andaluzas, sino por haber desactivado el temor que se había instalado en los medios políticos europeos respecto a una eventual entrada de la ultraderecha en el gobierno de la Comunidad Autónoma más poblada de España y más suministradora de escaños al Congreso de los Diputados.

El temor estaba tanto más justificado cuanto más se va asentado la idea de que el nuevo líder del PP se ha convertido en aspirante verosímil a la Moncloa. El viento sopla a su favor. También el de carácter demoscópico, que este viernes despachaba un sondeo que dispara las expectativas del PP (140-144 diputados) sobre un declinante PSOE (93-96).

La inflación, el endeudamiento desbocado, las luchas intestinas del Gobierno, la fragmentación de la izquierda y los bandazos en materia de política exterior, han impulsado una reacción compensatoria de Feijóo en Europa, a la que acude con el mensaje de que España es un país serio y volverá a ser un socio fiable, aunque de momento no tenga "el Gobierno que se merece", ha dicho.

Por todo ello, creo que el derechazo que viene caracterizado en los medios con la muletilla del "cambio de ciclo", tiene tres nombres: Andalucía, inflación y Feijoo. Sin embargo, opino que el llamado "efecto Feijóo" es en realidad la consecuencia y no la causa de lo que el desaparecido Pedro Arriola hubiera descrito como "pulsión de cambio".

Es un modo de decir que en ese vuelco van a influir más los deméritos de Sánchez que los méritos de Feijóo. Al nuevo líder del PP le está bastando esperar sentado, como hizo Moreno Bonilla en Andalucía, en una suerte de calculada indolencia, mientras otro defendía la gestión de su equipo en la Junta. Me refiero a Juan Marín, de Ciudadanos, precisamente el único de los seis competidores que se quedó fuera de la Asamblea.

Por eso creo que la conversión del senador Feijóo en un aspirante creíble a la Moncloa viene dada básicamente por factores ajenos al activismo del PP: Uno, la descomposición de Ciudadanos, cuyos votantes se han pasado en masa al PP. Dos, el castigo al Pedro Sánchez de las amistades peligrosas y divorciado de la realidad. Y tres, la fragmentación de los grupos a la izquierda del PSOE.