Publicado 01/01/2026 08:02

Antonio Casado.- Maldito año viejo

MADRID 1 Ene. (OTR/PRESS) -

Difícil tarea la de encontrar las buenas noticias que no alumbró en la esfera pública, nacional e internacional, el año cancelado con el bullicioso subidón de la Nochevieja. Bastan cuatro párrafos para encuadernar los cuatro grandes pecados en la memoria amarga de 2025.

A saber:

En el ámbito nacional, lo tangible me remite a la condena del fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz. No había precedentes de que el guardián de la legalidad acabase inhabilitado por haber incurrido en una ilegalidad. Si bien, dejo a la consideración del lector la esquina positiva del culebrón, que deja al voluntarismo el consuelo de poder resaltar el funcionamiento del Estado de Derecho en España.

Sin salir de lo nacional, lo intangible es peor. Me refiero al desgaste de las instituciones derivado de las invasivas políticas personales del todavía presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Nunca un gobernante utilizó con tanto descaro las cuadernas del Estado en provecho propio. El pecado puede ser mortal si ese personalismo, por inercia de lo ocurrido durante el septenio sanchista, acaba convirtiendo el vigente sistema de Monarquía Parlamentaria y Constitucional en una República presidencialista.

En el ámbito internacional, lo tangible, lo titulable como peor noticia del año, es la toma de posesión del nuevo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Fue el 20 de enero del maldito 2025. Un matón en la Casa Blanca. Desde ese poderoso pedestal lanza sus provocadoras tesis expansionistas, sin ocultar sus codiciosas miradas hacia Groenlandia, Venezuela, Gaza, Ucrania, Nigeria* Un tirano sin diagnosticar -de momento-, que mira a la civilizada Europa como si fuera el pariente tonto de EE. UU., pretende imponer un orden mundial basado en el artículo 33 (el de su real gana), entiende la policita como una oportunidad de negocio y se pasa por el arco del triunfo los tres dogmas del occidente civilizado: democracia, leyes y derechos humanos.

También lo peor del ámbito internacional está en el plano de lo intangible. Deriva de algo tocante y sonante: la guerra de Gaza, que 2025 heredó de 2023 y fue la consecuencia de un abominable ataque terrorista cometido contra una festiva concentración de indefensos israelíes. Lo que vino luego fue una brutal y desproporcionada respuesta militar de Israel contra todo lo que se movía en la franja de Gaza. La desigual confrontación bélica acabó visibilizando el apagón del humanismo. Y ahora nos permite levantar acta de que la Declaración de los Derechos Humanos de 1948, que sirvió para mitigar la mala conciencia de Europa por dos guerras terribles en su suelo, ya solo es un juguete roto que va camino del trastero de la historia., Y ese es el peor de los intangibles, la nube negra que 2025 aportará al horizonte del mundo que viene.

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