Antonio Casado.- El necio de La Rioja

Actualizado 31/01/2008 1:00:23 CET
Actualizado 31/01/2008 1:00:23 CET

Antonio Casado.- El necio de La Rioja

MADRID, 31 Ene. (OTR/PRESS) -

Ha sido como un "tsunami" de la gente bien nacida, empezando por los propios riojanos, que no salen de su estupor, como el resto de los españoles, contra ese necio que reclamaba desde 2006 una indemnización por los daños causados en su vehículo por impacto del cuerpo de un joven ciclista al que atropelló y mató en agosto de 2004. La tele le ha convertido en el personaje más denigrado de la actualidad nacional.

El necio se llama Tomás Delgado y vive en Santo Domingo de la Calzada (La Rioja). Su aparición en televisión, para explicar su demanda contra la familia del joven Enaitz Iriondo Trinidad, de 17 años, a los que reclamaba 20.00 euros por los desperfectos en la carrocería de su coche (un Audi 8), ha desencadenado una espontánea movilización de conciencias en contra del conductor y en apoyo a los padres de la víctima. Tan encogido, tan pequeño, ha debido sentirse el tal Delgado ante la masiva reacción popular contra sus abominables pretensiones, que ha acabado retirando la demanda unas horas antes de la vista judicial convocada para este miércoles a en el Juzgado número 1 de Haro (La Rioja). Ni siquiera se presentó. Sabía que le esperaba mucha gente para decirle un par de cosas.

Su abogado dice que el demandante se siente "mancillado" y que ha decidido retirarse ante el acoso sufrido. Al parecer, no ha podido soportar las descalificaciones que le han dedicado los medios de comunicación. Servidor se suma a las mismas como señal de arropamiento a los padres de Enaitz quienes, por otra parte, han decidido hacer ahora lo que no hicieron hace tres años y medio: actuar por la vía penal -¿homicidio por imprudencia?- contra el conductor que mató a su hijo, convencidos de poder impugnar el atestado del accidente. El fiscal del Tribunal Superior de Justicia de La Rioja, Juan Calpalsoro, se ha comprometido con la familia a solicitar diligencias informativas para una posible reapertura del caso por la vía penal. Pero lo que ocurra en el terreno de la administración de justicia no deroga el masivo clarinazo colectivo, solo en el terreno moral, contra una persona tan poco recomendable.

Los desperfectos que debería lamentar Tomás Delgado no están en su coche sino en su mente y en su conciencia. Si le importa más la chapa de su "audi" que la pérdida irreparable de una vida, si le importa más la factura de la avería que el dolor de unos padres, el averiado es él. Y esos daños propios sí que tienen difícil arreglo. La reeducación a los 43 años, que es la edad del necio, que ahora se siente "mancillado" por el espontáneo juicio moral de sus vecinos y sus conciudadanos, parece tarea imposible.

Antonio Casado.