Actualizado 16/01/2007 01:00 CET

Antonio Jiménez.- Diálogo de sordos

MADRID, 16 Ene. (OTR/PRESS) -

Una viñeta de Forges en la que un guitarrista con pinta de Aznar anima a un cantaor con aspecto de Rajoy a arrancarse "por sostenellas y no enmendallas" resume la opinión que desde la izquierda se tiene sobre la posición del PP por no participar en la multitudinaria manifestación del sábado en Madrid. Es curioso y significativo que si en esa misma viñeta, cambiamos a Aznar por José Blanco a la guitarra jaleando, "venga; tú sigue por sostenellas y no enmendallas", a un Zapatero cantaor en vez de Rajoy, se expresaría esencialmente lo que la derecha y algunas asociaciones de víctimas piensan de la actitud del presidente del Gobierno tras el desafío etarra y la ruptura del alto el fuego.

No hay mas que intercambiar a los personajes del divertimento "forgiano" ,sin necesidad de modificar el mensaje, para identificarse con las opiniones políticas de gobierno y oposición. Hasta Moncloa, cuando interpreta la manifestación del sábado, insiste en el "sostenella y no enmendalla" del Gobierno al subrayar que supuso un apoyo a la política antiterrorista de Zapatero. O sea que le da la razón al "sostenella y no enmendalla" de Rajoy de no sumarse a la marcha en la creencia de que se convertiría precisamente en eso.

Zapatero cree que Rajoy se ha encastillado en una intransigente estrategia política con fines electorales y el líder del PP piensa que el presidente del Gobierno se ha instalado en el "sostenella y no enmendalla" porque no renuncia a seguir hablando con ETA. A estas alturas de curso, sin embargo, parece evidente que aunque socialistas y populares, en coincidencia con el deseo y anhelo de la sociedad española, persiguen acabar con el terrorismo difieren en la forma. Zapatero, en su ensoñación inconsciente, cree que se puede conseguir el final de ETA mediante el diálogo y la negociación mientras Rajoy está convencido de que a los pistoleros etarras solo se les puede derrotar policialmente y con la ley. A día de hoy y tras los intentos fallidos de González, Aznar y del propio Zapatero, si medimos en términos de lógica y sentido común los resultados habidos, la razón está del lado de Rajoy. ETA no pondrá fin por las buenas a su actividad criminal hasta que no obtenga el precio político que ha puesto al silencio de las armas.

Llegados a esta inapelable conclusión no es muy arriesgado subrayar que el presidente del Gobierno perdió ayer en el Congreso una oportunidad de recuperar el consenso con el partido que representa en la cámara a diez millones de españoles, si hubiera apostado por el sano ejercicio de la autocrítica y por la recuperación del Pacto Antiterrorista con las modificaciones formales imprescindibles que permitieran sumarse al mismo, sin excusas, al PNV y al resto de fuerzas políticas. El problema es que a Zapatero, como reconoce en su entrevista en El País, ya no le preocupa el apoyo del PP en la lucha antiterrorista, confirmando que si tiene que elegir ,para acabar con el terrorismo, entre el consenso y apoyo de quien puede disputarle la Moncloa y quien puede garantizársela, como PNV, ERC o IU, apuesta por estos últimos.

Antonio Jiménez.

OTR Press

Isaías Lafuente

Catálogo de ausencias

por Isaías Lafuente

Francisco Muro de Iscar

El poder del resentimiento

por Francisco Muro de Iscar