Actualizado 02/11/2006 01:00

Antonio Jiménez.- Moratinos entre en el 'proceso'

MADRID 2 Nov. (OTR/PRESS) -

El debate sobre el "proceso de consecución de objetivos políticos por parte de ETA-Batasuna y de cesión del Gobierno", en el Parlamento Europeo resultó un calco del que se vive en el de España. El PSOE se empeñó en exportar a Estrasburgo el enfrentamiento y la división que la negociación con ETA ha generado entre nosotros y el resultado se tradujo en un pírrico respaldo a Zapatero, quien no debió considerar suficientemente cuestionado y fallido el experimento político y ahora pretende llevarlo al foro anual Iberoamericano que este año se celebra en Montevideo (Uruguay).

La pista la ha dado el ministro de Exteriores, Miguel Angel Moratinos, al sugerir que "cualquier apoyo al proceso en la XVI Cumbre Iberoamericana será bienvenido". Aunque el propio Moratinos aclara que el tema no está aún en la "agenda de la Cumbre", no es descabellado concluir que Zapatero, por iniciativa propia del Gobierno español o interpuesta por cualquiera de los mandatarios presentes, se empeñe en colar su 'proceso' en ese escenario internacional que habitualmente cuenta con la presencia del Rey Juan Carlos encabezando la delegación de España y que inevitablemente se verá involucrado en el problema que más divide a los españoles en estos momentos.

La de Montevideo sería además la primera Cumbre Iberoamericana en la que los presidentes y jefes de Estado de los países de este y otro lado del Atlántico se ocuparían de un asunto de ETA y no, precisamente, para condenar el terrorismo, sino para bendecir una cuestionada y cada día más incierta negociación del Gobierno español. El afán de Zapatero por internacionalizar su 'proceso' se entiende y apoya desde la perspectiva de los 'malos', que siempre quisieron exportar lo que definen como 'conflicto' allende los Pirineos, pero no desde la posición de quienes observan con asombro y malestar que mientras el presidente sigue dando pasos en la dirección pretendida por el brazo político de ETA, la banda se rearma en Francia con cientos de pistolas, miles de kilos de sustancias explosivas como amosal, amonal y cloratita, roba coches, placas falsas de matriculas, troqueladoras y documentos de identidad -¿querrá montar una ferrete-armería?- mientras en el País Vasco continúa la 'kale borroka' y empiezan a detectarse movimientos de seguimiento a concejales y cargos políticos, que es la actividad propia de los comandos informativos. Y todavía se le sigue llamando 'de paz' a un proceso que, como se ve, le sobran apoyos internacionales forzados y prescindibles como los que persigue y rebusca el Gobierno, mientras le siguen faltando los gestos de firme voluntad de los terroristas de abandono de la violencia y aceptación de las reglas de la democracia, sin concesiones políticas.

Antonio Jiménez

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