MADRID 30 Dic. (OTR/PRESS) -
Los prebostes sanchistas están asustados. Y se les nota más aún cuando impostan "tranquilidad" y llaman "sus votantes" a quien ya no lo son por la muy simple razón de que les han dejado de votar. Arguye Chiqui Montero, como oráculo y futura damnificada, que es porque no los han sabido "movilizar". Y tampoco es verdad. Lo que ha pasado en Extremadura y, temen mas que a un nublado, que volverá a pasar en Aragón, Castilla y León y Andalucia, es algo mucho peor para ellos: la vergüenza de votarlos ya no se puede aguantar excepto para la cada vez mas mermada parva de sectarios abducidos en que Sánchez ha convertido al núcleo duro de la militancia actual.
Así que unos han votado a otros partidos, bien a su izquierda, IU-Podemos, pero aún en mayor cantidad al PP y también a Vox. Otros han decidido abstenerse pero no se han quedado en casa por una desgana repentina sino porque se les caía la cara de vergüenza ser participes y cómplices con su voto del lodazal de corrupción, traiciones y mentiras en que están han convertido tales siglas. Y eso es algo que lejos de aminorar va a seguir aumentando pues el cráter del fétido no va a dejar de vomitar porquería por todos lados. La propia Montero la tiene a los alcances y lo de negar que ni se conocen es el síntoma determinante y repetido de que el pringue está a un tris de la constatación.
Lo que ha aflorado en estas ultimas elecciones,las primeras en que las gentes han podido hablar por ellas mismas, es algo de la mayor importancia y que traslada esperanza para el conjunto de la sociedad española. La continua llamada al enfrentamiento agitando espantajos de una guerra civil a la que le quedan diez años para cumplir el siglo, no acaba de calar, aunque tristemente si está logrando afectarnos cada vez más, en una buena parte de la población que se resiste a sucumbir al odio inducido y a la insensatez.
Los mantras algo funcionan, pero las evidencias lo hacen cada vez con mayor contundencia. La siguiente posta con parada va a ser Aragón y no hay sino que ver el rictus de Pilar Alegría, cuyos recientes y muy escandalosos lamparones no hay quien los pueda a lavar, que concuerda muy poco con el apellido y lo que pretende insuflar. Sabe bien, como lo saben todos los que van en la recua y del ramal de supremo líder que van al sacrificio. Ellos están dispuestos a hacerlo por el, pero cada vez más, están diciendo que no. Han dicho que no, que sus votantes ya no son. Por vergüenza.