Carlos Carnicero.- Bibiana, el hiyab y el tiempo

Actualizado 29/06/2008 2:00:35 CET

MADRID, 29 Jun. (OTR/PRESS) -

En los cafés populares de Marrakech es imposible ver a una mujer nativa: no estoy seguro de que esté prohibido; probablemente no hace falta. Sin embargo, Marruecos, en el siglo XXI, es un universo de relativa tolerancia. Los hombres ya no se pueden casar hasta con cuatro mujeres. Por las calles de la Medina circulan algunas mujeres vestidas al modo europeo sin que perceptiblemente nadie se meta con ellas; otras llevan el pañuelo en la cabeza y van cubiertas hasta los pies, incluso algunas con el rostro tapado, y otras usan pantalones y solamente se distinguen con el pelo cubierto. En realidad el escándalo formado por las declaraciones de la ministra de Igualdad es sólo producto de la ignorancia. El Islam, en la mayoría de los países en donde está implantado, discrimina gravemente a la mujer porque su tiempo histórico es diferente al nuestro. Pero la discriminación existe y es insoportable porque una vez que la humanidad ha tenido conocimiento de los derechos humanos, su incumplimiento debe ser inaceptable. Si una mujer utiliza el hiyab porque no tiene posibilidad de no usarlo, es una situación de imposición y como tal debe ser denunciada: en Madrid, en Rabat o en Teheran. Lo contrario sería aceptar un fatalismo geográfico que determinaría que en estos tiempos los derechos de la mujer dependen de la latitud en donde ha nacido.

No es razonable manifestarse en contra del hiyab cuando se usa como consecuencia de una decisión libre. El problema es que la libertad no es una situación siempre detectable. Francisco Franco convocaba referendos y los españoles iban a votar en masa a su favor. Nadie con sentido común podría calificar aquellas como consultas libres.

La familia es fundamental para imponer las tradiciones y en muchos medios de religión islámica, desprenderse del velo es un reto inaceptable en una cultura que todavía supedita la mujer al hombre. ¿A qué viene ese escándalo con las reflexiones de la ministra Aído? Convendría recordar que en países tan avanzados como Alemania y Holanda, las mujeres no pudieron ejercer el voto hasta 1.919 y 1.917, respectivamente. En aquellos tiempos y en aquellos países también existían algunas mujeres como Bibiana Aído que no estaban conformes con lo que sucedía. Gracias a aquellas, Aído puede ser ahora ministra y hacer reflexiones sobre el hiyab. Aunque molesten. Dentro de unos años todos estaremos de acuerdo con la ministra. Es sólo cuestión de tiempo.

Carlos Carnicero.

OTR Press

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