Carlos Carnicero.- Populismo sin inteligencia

Actualizado 31/01/2008 1:00:34 CET
Actualizado 31/01/2008 1:00:34 CET

Carlos Carnicero.- Populismo sin inteligencia

MADRID, 31 Ene. (OTR/PRESS) -

((SUSTITUYE Y ANULA A LA ANTERIOR POR CORRECCIÓN DEL AUTOR EN EL TERCER PÁRRAFO -INCAPACIDAD POR CAPACIDAD-))

La explicación del presidente de Gobierno sobre el carácter progresivo del pago de cuatrocientos euros por contribuyente es uno de los mayores insultos a la inteligencia de los ciudadanos y sus manifestaciones son casi tan ofensivas como la medida de compra de votos en sí misma. Dice el presidente que es una medida progresiva y progresista porque devolver cuatrocientos euros no significa lo mismo para un asalariado de mil euros que para uno de cien mil. Cierto, lo mismo ocurre con las tarifas de los taxis, el precio de la leche y las líneas de Internet. Y a nadie se le ocurre decir que son precios regresivos o progresivos en función de lo que repercuten en la cartera de cada vecino. ¿Habrá que recordarle al presidente socialista de España lo que es una fiscalidad progresiva?

Hemos llegado a un punto del dislate en que además nos cuentan que la ocurrencia fue del propio presidente en sus vacaciones de Doñana, adonde se fue con un libro de Javier Marías (pobre Javier, mezclarlo con esto) y un informe de gestión de su gobierno. Y volvió con la luminosa idea de regalarle a cada contribuyente cuatrocientos euros si ganaba las elecciones. Luego llega el pobre Pedro Solbes con la manguera tratando de apagar incendios. El populismo de José Luis Rodríguez Zapatero empieza a ser inversamente proporcional a su capacidad para generar proyectos sostenibles en los que la conciencia del coste de las operaciones políticas sea tabulada con una contabilidad intelectual aceptable. La concepción socialista del proyecto de Zapatero empieza a hacer agua por todos lados y se diluye en un búsqueda desesperada de votos, creando nichos de adhesión sin formular políticas progresistas que transformen el fondo de los problemas económicos y sociales.

Organizar una subasta de votos, además hacerla en metálico, simulando una compra de votos al contado, para acabar confesando que se van a devolver poco más de treinta euros al mes en otro insulto a la dignidad de los ciudadanos. Empieza a ser demasiado evidente que el valor electoral más firme que tiene el presidente del Gobierno es la torpeza extrema de su adversario, el temor que puede causar en la sociedad española el regreso del PP al poder y la inercia que proporciona haber ocupado La Moncloa los últimos cuatro años.

Carlos Carnicero.

OTR Press

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